Vigo 2012: un año de superaciones

La ciudad ha plantado cara a una crisis que causa estragos logrando hitos históricos

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Ha sido un mal año. Sin paliativos. Pero, en un contexto tan evidente y omnipresente, no está de más destacar lo positivo a la hora de hacer balance. Y lo más memorable del 2012 ha sido la forma en que Vigo ha plantado cara a una crisis que causa estragos en todos los sectores y que deja un reguero de damnificados: 34.000 personas desempleadas.

La ciudad ha registrado episodios de superación en medio de la adversidad y algunos de los hitos logrados pasarán a la historia local. Que las buenas noticias se hayan producido en todos los ámbitos habla mucho del carácter pujante y luchador de los vigueses.

Pese a quedar relegado en los despachos de la Unión Europea, el Puerto fue capaz de batir el récord de movimientos en pesca congelada y de congregar en una sola jornada la visita tres grandes trasatlánticos con 14.000 cruceristas.

Pese a los recortes presupuestarios, la Universidad se ha colado en los ránkings más prestigiosos como la única gallega entre las mejores del mundo y ha sido capaz de lanzar al espacio el satélite XaTcobeo, germen de una incipiente industria aeroespacial.

Pese a su caída de ventas y de producción, el grupo PSA Peugeot-Citroën ha encomendado a la planta de Balaídos la fabricación de dos nuevos lanzamientos mundiales. El nuevo C-Élysée se ha destinado expresamente a los mercados emergentes y es la principal esperanza del sector para comenzar la recuperación.

Pese a la falta de inversión pública, las diferentes administraciones han sido capaces de impulsar obras como la macrodepuradora del Lagares (imprescindible para sanear la ría) y la estación del AVE (pese al tajo al proyecto de Thom Mayne). También han sido capaces de declarar la Reconquista primera fiesta de interés turístico de la ciudad y de inaugurar la primera fase de la ampliación de la terminal del aeropuerto de Peinador, la nueva comisaría de López Mora y el centro de interpretación del Parque Nacional de las Illas Atlánticas en el edificio Cambón, llamado a ser uno de los pulmones turísticos de la ciudad en pleno Casco Vello.

Pese a lo castigada que está la sanidad con los mismos recortes, el año deja la apertura del mayor centro de salud de la ciudad en Navia, el avance (ralentizado por la falta de financiación, eso sí) del nuevo hospital y una histórica jornada en los hospitales Xeral y Meixoeiro en la que, gracias a la generosidad de tres familias, se llevó a cabo una donación multiorgánica para trece pacientes de otras ciudades.

Pese a los concursos de acreedores (por primera vez más de un centenar), los astilleros Barreras y Vulcano se han salvado y pelean ahora para recuperar la actividad con el nuevo sistema de financiación, conocido como tax lease, que al fin ha aprobado Bruselas, y con los pedidos firmados por la mexicana Pemex.

Y en plena recesión económica ha habido momentos para la alegría generalizada gracias al mundo de los deportes. Primero, con el ascenso del Celta, capaz de regresar a la máxima categoría tras superar el concurso de acreedores. Y después con las medallas olímpicas que se trajeron de Londres la jugadora de balonmano Begoña Fernández, la regatista del Náutico Támara Echegoyen y el cangués David Cal. Sin olvidar las tres medallas paralímpicas de Chano Rodríguez y el ascenso al Annapurna de Sechu López.

Y, dado que la solidaridad es más necesaria que nunca para proteger a los más desfavorecidos, solo cabe celebrar como una espléndida noticia la apertura del albergue para indigentes en Marqués de Valterra.

balance no todo fue malo