Vamos menos a urgencias

Cada día llegan 30 casos emergentes menos a los hospitales de Vigo. Los expertos lo atribuyen a que en los centros de salud resuelven másEl número de casos emergentes que llegan al hospital cae. Los expertos lo atribuyen a que en los centros de salud resuelven más problemas

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Es un alivio leve, un respiro muy ligero pero que, por extraño, sorprende en los hospitales públicos de Vigo. Muy poco a poco, con mucha cautela, las urgencias están bajando. Cada vez los pacientes acuden menos a las urgencias hospitalarias. Se lo piensan antes de ir. Y eso, en un lugar como Vigo, que todavía sufre la mayor presión asistencial de Galicia, en una ciudad donde el crecimiento de las urgencias era incesante, se nota. Porque ya parece que se ha marcado un límite. Según los datos de los primeros nueve meses del año el Xeral y el Meixoeiro atienden 30 casos menos por día que hace dos años.

De enero a septiembre de este año atendieron 139.115 a pacientes, cuando en el 2010 fueron 147.359. En el 2011 la reducción había sido insignificante, de apenas 500 urgencias en esos nueve meses, dos al día, pero ahora se confirma. Si todo va como está, el año acabará de nuevo por debajo de los 200.000 casos atendidos, tras años y años de crecimiento imparable.

¿Por qué bajan? Los expertos no encuentran una causa tajante. Pero sí hay varios motivos. «Nuestros compañeros especialistas de primaria lo hacen mejor», dice el coordinador de las urgencias del Meixoeiro, Luis Amador. «Tienen un arma muy potente que es el Ianus, con la que pueden acceder a la historia clínica en el ordenador en tiempo real». Amador opina que con la crisis, «la gente racionaliza sus recursos» y se evita el desplazamiento al hospital, que siempre cuesta dinero (gasolina, peaje a veces, aparcamiento...).

«La gente está acudiendo más a los puntos de atención continuada (PAC) [las urgencias de los centros de salud]», ratifica su homólogo en el Xeral, Martín Rubianes. También recuerda que este año «ha sido climatológicamente suave, y eso influye». En el caso concreto del hospital del centro de Vigo, además, notan el bajón en que ya no atienden las urgencias cardiológicas, que se trasladaron al Meixoeiro.

En lo que coinciden ambos es en que «ahora está viniendo más lo que tiene que venir». Amador incluso estima que el 40 % de los casos se podrían resolver fuera del hospital. Sean más o sean menos, lo cierto es que en los servicios de urgencias del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) ya se nota el cambio. «Estamos menos al límite y podemos ofrecer una asistencia de más calidad», dice Rubianes.

Y con todo, la presión sigue siendo muy alta. Lo demuestra una comparación con el Hospital A Coruña. Allí tienen una población de referencia de 550.000 personas, cien mil más que en Vigo porque aquí una parte de la población va a Povisa. Pues aun así, cada día ven «ochenta casos menos que nosotros; y en Santiago, cientoymuchos casos menos», dice el gerente del Chuvi, Francisco Soriano. Porque aunque sean 30 pacientes diarios menos que hace dos años, siguen siendo 509 casos cada día.

Si -y este es el sueño de todo urgenciólogo porque permitiría planificar un trabajo implanificable- las urgencias se pudieran graduar de forma homogénea, serían 21 enfermos por hora. Pero no se puede. «El 30 % vienen por la mañana, el 40 % por la tarde y el otro 30 % por la noche», detalla Rubianes.

Lo que tienen claro en los dos hospitales es que nunca se van a solucionar eso que en el argot se llama «picos asistenciales» y que para el ciudadano se traduce en esperas de muchas horas y camillas en los pasillos. Son consustanciales a urgencias, coinciden los dos coordinadores. El problema no suele estar tanto en la entrada como en la salida. No es que no sean capaces de atender, es que no hay dónde ingresarlos. ¿Por qué? Hay un dato que explica esa saturación constante, ofrecido por el gerente: «El grado de ocupación de las camas del hospital es del 85 %; el Chuac o el Chus tienen un índice de ocupación del 75 %. Aquí estamos siempre muy tensionados». Al límite. Solo el 13 % de los pacientes de urgencias acaban ingresados.

Para conocer el impacto de las urgencias y de su reducción, se pueden hacer números. Según un decreto de la Xunta, cuando en un hospital gallego se atiende en urgencias a un ciudadano sin tarjeta sanitaria, se le cobran 351,01 euros (tarifa del 2011). Si se aplica ese precio a cada uno de los casos que se han tratado en el Chuvi en los primeros meses del año, el coste fue de 48,8 millones de euros. En el 2010, en los mismos nueve meses, habría sido de 51,7 millones. Se podría decir que reducir 30 urgencias cada día significa también ahorrar casi tres millones de euros. Que no es poco.