Hoy hace exactamente una semana que el minibús eléctrico dejó de funcionar por una avería, según se hacía constar en los carteles colocados en las paradas.
Desde entonces el mutismo sobre el origen de esa avería y el tiempo que estará fuera de servicio ha sido total.
La empresa concesionaria del transporte público de Vigo, Vitrasa, remite a los usuarios a los técnicos municipales y el Concello guarda el más absoluto silencio, pese a comparecer ayer ante los medios de comunicación el concejal de Tráfico, Carlos López Font.
Tampoco los dos grupos de la oposición, PP y BNG, saben nada al respecto.
De las cuatro averías que lleva el vehículo desde mayo esta es la vez que más se ha silenciado su desaparición, no se sabe si por bochorno o con la idea de borrarlo del mapa para que deje de dar pérdidas.
Desde el Casco Vello, por donde mayoritariamente discurre el minibús eléctrico, vecinos y comerciantes demandan una explicación al entender que están en todo su derecho, teniendo en cuenta que se trata de un servicio público.
Temen que siga el mismo camino que los cuidadores de barrio y tantas otras iniciativas promovidas por el BNG cuando gobernaba en coalición con el PSOE en el anterior mandato.
El recorrido inicial del bus fue ampliado posteriormente hasta la falda del monte de O Castro para intentar capta más usuarios, algo que no logró.
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