Eran otros tiempos junio 1882

Vigo-Madrid, por Portugal

La alianza de tres compañías de ferrocarril permitía viajar hacia la capital en 34 horas cuando no existía la vía entre Ourense y Zamora

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El 15 de junio de 1882 se anunciaba la apertura de las comunicaciones ferroviarias entre Vigo y Madrid. No era a través de la Meseta. Era cruzando Portugal. Descendiendo casi hasta Lisboa para encarar después hacia el noreste y alcanzar la capital de España en 34 horas. Era la mejor opción ya que la otra posibilidad suponía realizar el viaje en tren hasta Ourense y después tomar una diligencia hasta Zamora, donde se volvería a tomar un ferrocarril ya directo hasta Madrid. Teniendo en cuenta que los 150 kilómetros existentes entre la ciudad de las burgas y la capital castellana tenían que realizarse en diligencia, el nuevo trazado suponía un claro avance.

El nuevo servicio fue posible por la acción combinada de tres compañía ferroviarias: Orense a Vigo, Minho y Duero y Reales Portugueses, y la Sociedad de Madrid a Cáceres y a Portugal. Claro que entonces todavía no se había inaugurado el puente internacional de Tui-Valença de Minho. Sin embargo, los viajeros del Tren Express Vigo-Madrid no tenían motivos de preocupación. «A fin de proporcionar al público las mayores facilidades, la compañía Orense-Vigo ha construido una elegante y cómoda barca, únicamente para el trasbordo de los señores viajeros y sus equipajes», se anunciaba en el folleto informativo que anunciaba el nuevo servicio.

El trayecto completo costaba cien pesetas en primera clase, setenta y cinco pesetas en segunda y cuarenta y cinco pesetas en tercera clase. En este precio se incluía ya los precios de la diligencia y barca empleadas para la conducción del pasaje entre la estación de Valença (Segadaes) hasta la de Tui (Guillarei). Así, el vigués viajero debía descender en Guillarei tomar un carruaje, que ya le estaba esperando, bajar al río y coger la barca para llegar a la orilla portuguesa. Allí, otro carruaje le llevaría hasta la estación de ferrocarril, desde donde emprendería el viaje hacia Oporto, Coimbra, Torre das Vargens, Valencia de Alcántara, Cáceres y Madrid.

Los viajeros estaban obligados a atravesar en dos ocasiones la frontera, con el consiguiente paso por la aduana. «Los dueños de los equipajes tendrán que presenciar el reconocimiento de los mismos en la aduana», advertían las compañías ferroviarias presentes en la línea. Estas empresas estaban obligadas a respetar las plazas de los viajeros en las operaciones transfronterizas.

Cada viajero podía llevar gratuitamente un equipa de treinta kilogramos. Una vez superado el peso, se le cobraba por el precio de la «tarifa especial internacional». En las condiciones del viaje se advertía que los niños menores de tres años viajaban gratis «siempre que vayan en los brazos de las personas que los conduzcan». Entre los tres y los siete años, pagaban la mitad de un adulto.

Un lento avance

La historia del ferrocarril en Galicia es lenta y plagada de inconvenientes. Tras varios años desde la decisión de abrir una línea entre Vigo y Ourense, las obras comenzaron en junio de 1863. Un año más tarde, en la junta general de la Compañía del Ferrocarril de Medina del Campo a Zamora y Orense a Vigo se decía que cerca de cinco mil trabajadores abrían la vía, y se señalaba marzo de 1867 como fecha de finalización del tendido.

Sin embargo, dos años después, la compañía pedía auxilio al Gobierno porque sus acciones se habían depreciado de una forma considerable y se alejaba la fecha de conclusión de las obras.

En julio de 1871, la empresa decía que los retrasos se estaban acumulando en los numerosos túneles, puentes y el viaducto de Redondela, la obra más notable. Comunicaba, a sus accionistas que 100 de los 132 kilómetros del recorrido quedarían concluidos a finales de ese mismo año, pero los problemas financieros paralizaron las obras a finales de 1873. Solo una ampliación de capital permitió, junto a una nueva prorroga de la concesión, reiniciar las obras. En junio de 1876 se inauguraba el viaducto de Redondela; en agosto de 1877, Alfonso XII, inauguraba el tramo Redondela-Vigo. Así hasta el 9 de junio de 1881, cuando fue abierta la línea entre Vigo y Ourense. El 18 de junio de 1881 salía de Vigo el primer tren de viajeros, acomodados en tres vagones a techo descubierto. El 25 de marzo de 1886 se inauguraba el puente internacional de Tui.