El nuevo subdelegado del Gobierno de Pontevedra, Antonio Coello, esperará hasta el lunes, día de su toma de posesión, para dar las claves de su gestión. No quiere adelantar nada salvo que asume el cargo con ganas. «Entraré con ilusión, responsabilidad y afán de trabajo», dijo ayer. El político popular confesó que durante todo el día recibió llamadas de felicitación y de los medios de comunicación interesados en conocer sus próximos pasos. Dice que se enteró de su nombramiento «por los cauces reglamentarios».
«El lunes diré con sumo gusto cómo afrontaré esta nueva etapa. No quiero avanzar nada sin haber tomado posesión del cargo, es comprensible que no haga valoraciones todavía», indicó ayer con prudencia.
Una de las preguntas clave que también evitó responder es con qué espíritu asume uno de los cargos más difíciles de la provincia, en un momento duro para la economía y en el que, probablemente, se registrará en los próximos meses un escenario de conflictividad social y laboral motivada por la crisis o las reformas. Nuevamente, hará el lunes su valoración de la situación actual de en la provincia.
Antonio Coello Bufill, de 64 años, tiene una amplia trayectoria relacionada con la seguridad. Inició su andadura política como delegado de la consellería de Xustiza, Interior e Relacións Laborais, en los años 90, y luego continuó entre el 2004 y 2007 como concejal de Seguridade e Mobilidade en Vigo, donde lanzó el multamóvil. En el 2011 fue nombrado por el Parlamento Gallego como miembro del Consello Social de la Universidade.