38 días. Ese es el tiempo que ha resistido el alcalde vigués la ofensiva del Bloque para forzarle a cumplir los acuerdos del pleno, que es tanto como pedirle que asuma decisiones que solo respalda la oposición, BNG y PP, y con las que no está de acuerdo el gobierno municipal socialista. Ayer, después de varios amagos de alargar unos meses el presupuesto del 2011, Caballero decidió que París bien vale una misa y la estabilidad de su gobierno es motivo suficiente para doblegarse ante los nacionalistas.
Eso sí, Caballero se guardó muy mucho de ser él mismo quien anunciara la marcha atrás. Delegó este papel poco deseado en su concejala de Facenda, Raquel Díaz, quien asumió ante la prensa que aceptarán todas las demandas nacionalista. «Queremos llegar a acuerdos y si el BNG propone firmar un convenio con la federación y otro con la asociación de Teis lo aceptamos ya, y también entregaremos el centro cívico a la asociación vecinal», asumió la edila.
En otras palabras, que lo que hasta ahora era anatema se ha convertido en algo asumible ante el convencimiento de que de otra forma no habrá presupuestos. Cabe imaginar que en estas semanas se han dirigido todo tipo de presiones a los nacionalistas, pero a la vista de lo ocurrido no han debido dar resultados.
Cesión oficial
La sucesión de acontecimientos en la mañana de ayer sin duda precipitó los acontecimientos. A las 11:30 los tres concejales del BNG dieron una rueda de prensa reiterando su plante y el voto negativo al presupuesto en las actuales circunstancias, esto es, sin cambios en el documento y sin cumplir los acuerdos del pleno. Poco después el alcalde se negaba a comentar el reto aduciendo que no conocía las palabras exactas. Su respuesta llegó por persona delegada a las 12:45, cuando Raquel Díaz desvelaba que para aprobar los presupuestos estaban dispuestos a cumplir todas y cada una de las condiciones impuestas por el BNG.
De esta manera Caballero asume, ocho meses después de llegar a la alcaldía por segunda vez, que en este mandato gobierna en minoría. Hasta ahora lo rechazaba tajantemente.
Por la tarde, la federación vecinal acogía con entusiasmo las palabras de Raquel Díaz y agradecía el apoyo recibido de BNG y PP, sin mencionar a un PSOE que obviamente firmará el acuerdo a regañadientes y que los tiene vetados desde mediados del año pasado. No obstante, advertía que si de las palabras no se pasa a los hechos seguirán adelante con la campaña de protesta que estaban diseñando. Sin embargo, da la impresión de que no va a ser finalmente necesario.