4 años de cárcel por atracar un banco colándose por el falso techo

Atemorizó con una pistola a dos empleadas y se llevó 95.000 euros

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La jueza de lo Penal número 1 de Vigo condenó a Marcelino M.M. a 4 años y 6 meses de cárcel como coautor del robo con violencia e intimidación con instrumento peligroso a La Caixa, en Beade. Deberá devolver los 94.953 euros del botín.

La sentencia ve probado que Marcelino, con numerosos antecedentes por atracos, ayudó a un cómplice sin identificar a colarse por el falso techo del recinto del cajero automático de la sucursal en la calle Coutada, 10, a las 8.10 horas del 11 de octubre del 2010.

La jueza considera acreditado que el cómplice cortó los barrotes de hierro instalados en el techo y cayó encima de una empleada cuando esta accedía al búnker de la entidad. El cómplice colocó una pistola de acero y desgastada sobre la cabeza de la trabajadora y la escoltó hasta el interior, donde esperaba la directora. El desconocido le ordenó a la encargada que abriese la puerta a Marcelino por la puerta principal o mataría a su rehén.

Marcelino entró y ambos atracadores apuntaron con la pistola a la cabeza de las dos empleadas y exigieron que les entregasen el dinero que contenían la caja fuerte y el cajero automático. Tras obtener un botín de 94.953 euros, maniataron a las dos trabajadoras con bridas de plástico y huyeron.

La jueza tuvo en cuenta el relato de las dos amenazadas. Una dice que oyó un ruido fuerte y de repente cayó un hombre del techo que llevaba pasamontañas y guantes, la agarró por detrás y le puso una pistola en la frente.

La sentencia relata que los asaltantes encapuchados les ordenaron que se tiraran al suelo. Luego, les mandaron meter el dinero que había en los cajetines del cajero en una bolsa. Una de las trabajadoras estaba de rodillas y le pusieron la pistola en la cabeza. Luego, la mandaron tumbarse y le ataron pies y manos. La otra tuvo que retirar el dinero de la caja fuerte.

Miedo y lágrimas

En un momento dado, el que llevaba la pistola creyó que había alguien fuera y uno se fue a inspeccionar con idea de disparar a matar. Las mujeres les facilitaron la salida y ellos les insultaron y amenazaron.

A la jueza no le cabe duda del relato de las dos retenidas porque lo declararon con «firmeza, espontaneidad, persistencia y coincidencia», y así mismo, reconocieron «sin ningún género de dudas» a Marcelino como uno de los atracadores, aunque el día de los hechos llevaba un bigote más fino. La magistrada ve ilustrativo del miedo que ambas pasaron el hecho que declarasen en el juicio «con nerviosismo y lágrimas». La magistrada incide en que hubo una «intensa intimidación sobre las víctimas, sobre las que no tuvieron piedad y que usarían el arma si era necesario».

La hija del acusado alegó como coartada que su padre ese día había salido del hospital en Madrid pero la jueza le resta valor porque él iba a diario.