«El plato bailaba y el suelo temblaba, pero no me querría morir sin ver el AVE»

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La inquilina Carmen Pérez vivió ayer su primera noche de tranquilidad tras varios meses de ruidos y vibraciones por las perforaciones de las tuneladoras en el subsuelo, debajo de su casa en la Travesía Hortas. Esta residente estaba acostumbrada a escuchar el paso del tren y «no me querría morir sin ver la llegada el AVE, malo será». Las últimas semanas han sido atronadoras. «El ruido lo soportábamos de día, un poco más, pero a la noche empiezan con run-run-run seguido y oyes cómo las copas del mueble se mueven», recuerda la afectada.

En la última semana, se intensificaron las obras. «El ruido de estos días fue horrible, horroroso, comíamos y bailaba el plato y me ponía muy nerviosa», relata. «A la chica de enfrente le cayeron los cuadros. Te poner nervioso porque, al andar, sientes el temblor debajo de los pies, no nos tiraron al suelo de milagro», relata.

Esta añade que en el patio trasero de su vivienda había un pedrusco y cuando la tuneladora lo perforó «el ruido era atronador». A lo largo de esta semana, los trabajos se intensificaron. «Estaba en la cama y pararon, como siempre a las 2 de la madrugada, pero un día siguieron hasta las 6», cuenta. Esta se resigna: «Si es una cosa que había que hacer, había que soportarlo. Pero tampoco nadie nos vino a preguntar y eso que el viernes llegó la ministra y celebraron la fiesta a su manera».

Recuerda que a medida que avanzaban A Lebre y A Miñoca desde doctor Canoa, había más incidencias y el ruido aumentaba. Un día, Carmen entró en una tienda de la calle Numancia «y creí que se venía todo abajo, llevé un susto muy grande. En Navidades ya estábamos bailando». Ahora, está contenta de que el ruido haya cesado.