Miro abre en Vigo la primera oleoteca del sur de Galicia


1Como un niño con zapatos nuevos se siente Miro Carballo. Motivos tiene. Y es que, al fin, ha podido cumplir su sueño de no morirse sin convertir sus devociones gastronómicas -«mi afición por las cosas del comer está por encima de todo», confiesa-, en objeto de obligaciones cotidianas que, atendiéndolas por gusto, como es el caso, se convierten en placer.

Ha elegido Miro para esta aventura laboral tardía (es jubilado de banco desde hace un trienio) el mundo del aceite. Acaba de abrir en Marqués de Valladares la primera oleoteca del sur de Galicia.

Me cuenta que todo empezó en uno de tantos viajes gastronómico-culturales, en este caso por tierras extremeñas de La Vera. Contactó con unos aceiteros históricos (La Chinata), les contó lo mucho que le gustaría poder conocer sus casas, la vida en las dehesas... Y cumplieron tan bien su deseo que ¡zas! quedó irremisible atrapado.

Ahora quiere transmitir ese atrapamiento a sus clientes y amigos. Apenas llevábamos cinco minutos de conversación y ya me había dado una lección magistral sobre el espectáculo de la recogida de la aceituna, de cómo los primeros frutos de la cosecha se recogen a mano (ordeño lo llaman), que antes de 24 horas ya están prensadas...

Dice ser consciente de que, con la que está cayendo, hacer una apuesta económica de este tipo supone ir contracorriente, pero que lo suyo no es hacerse rico, sino disfrutar y proporcionar disfrute. Tiene Miro antecedentes en ese terreno. Y es que sus padres fueron los fundadores del Carballo. Hace tiempo que Peregrina, su madre, no está al frente de los fogones, pero son muchos los que se relamen recordando sus empanadillas, su tortilla o sus calamares.

Y, entre cata y cata, o cuchipanda y cuchipanda en ese txoco-cofradía que comparte con otras gentes de buen comer, Miro Carballo va a encontrar siempre tiempo para pintar. «Soy pintor desde que nací», afirma. También en este capítulo tiene motivos para presumir: fue alumno (dicen que el último) de Lugrís y dio muchas pinceladas guiado por Antón Patiño (el viejo).

Joyas con premio

2Ha vuelto a ocurrir. Una alumna de la Escuela de Joyería del Atlántico, ha obtenido el premio más codiciado del certamen en una cita internacional. Ha sido sido en la Feria de Bisutería y Complementos (Mallorca), donde la canguesa Andrea Piñeiro se ha hecho acreedora del Eurobijoux de Oro. Morir de amor tituló su colección que, dice, está inspirada en la tragedia romántica.

Especialmente llamativo es un pendiente con una calavera de hueso, que esconde una caja para guardar una dosis de veneno letal. Pues sí que es trágico.

Desde Nueva York

3Un grupo de estudiantes neoyorkinos de viaje por Galicia visitaron ayer la casa-museo Diego de Giráldez en A Cañiza que, según Arte Crítica, fue en el 2010 el quinto artista más interesante del mundo.

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