«Traje una piedra de Vilachá do Monte y esculpí la cara de Carolo en la Reconquista»


01/04/2010 02:00 h

Consigue que un trozo de piedra amorfo se convierta en una figura. Y lo hace, como diría el italiano renacentista Miguel Ángel, quitándole partes al bloque de granito. A golpe de maza y cincel. Luego da la sensación de que la acaricia con una brocha y con sus propias manos, para mantenerla limpia. Marcos Escudero Pérez sabe quitarle lo que sobra a un material sólido para que salga la pieza escultórica que lleva dentro. Además, no puede cometer errores, dado que no los podría reparar. Otro inconveniente es la dureza del material y el esfuerzo físico que debe realizar. En esta celebración de la Reconquista dio toda una exhibición. «Traje una piedra de Vilachá do Monte y esculpí la cara de Carolo», afirma. Este personaje fue un marinero de O Berbés que murió empuñando un hacha contra los franceses. -¿Desde cuándo es escultor? -Hace diez años. Antes realizaba otras obras artísticas en pintura y con distintos materiales. -¿Y su vena artística? -Soy un escultor autodidacta. Empecé desde muy pequeño a hacer cosas con el barro, incluso algunos cursos de alfarería. -¿Cuándo se le dio por trabajar con la piedra? -Aunque soy natural de Mos, tuve la oportunidad de conocer en Xinzo de Limia a un cantero de esta localidad. Fue con motivo de la Festa do Esquecemento, que es de una recreación histórica de la época de los romanos. Lo cierto es que me explicó la forma de utilizar las herramientas para trabajar la piedra. Desde entonces la utilizo. -¿Realizó muchas obras? -Bastantes. Realicé una fuente para Valladolid. También otra obra para Ceuta, denominada la portada de los Reyes. Es como la puerta de Alcalá. La hice conjuntamente con un aserradero de O Porriño. -¿Vive de sus esculturas? -También me ayudo de las obras de artesanía. Hago hórreos canastos, cruceiros e imágenes de santos. Tengo una escultura dedicada a los muertos del 36.

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