Una plantilla sobrevalorada


09/05/2017 15:57 h

Una temporada perdida. En el mejor de los casos, el Deportivo se salvará en la penúltima jornada, después de una Liga para olvidar, que se llevó por delante a un entrenador y en la que apenas los triunfos ante la Real Sociedad y el Barcelona brindaron verdaderas alegrías en Riazor. El peor escenario no vale la pena ni nombrarlo, por improbable y porque comprometería todavía más la viabilidad del club. Esta vez la permanencia ya era una obligación, no un objetivo, y ahora mismo solo los errores ajenos permiten pensar en un futuro blanquiazul en Primera.

Partía el Deportivo con la pesada carga de la herencia de Lendoiro, un pufo que le achica con el quinto menor tope salarial de la Liga. Y ese matiz lo condiciona todo. Pero con ese lastre la confección de la plantilla ha terminado por decepcionar. ¿De verdad había talento para aspirar a una permanencia más tranquila? ¿Se infló demasiado el globo alrededor de jugadores de calidad como Çolak? ¿O en realidad el Deportivo se terminó haciendo con retales que iban descartando otros equipos? Después de 36 partidos ya no cabe apelar a la mala suerte, los árbitros, las victorias morales y las desgracias. El Deportivo apenas suma 32 puntos sonrojantes. Esos 32 puntos son lo que vale su plantilla después de un cambio de rumbo en el banquillo y hasta la ilusionante llegada de un entrenador que durante unas semanas permitió pensar en una recuperación auténtica.

Aquellos empates ante el Atlético de Madrid y el Betis y las victorias ante el Barcelona y el Sporting (pírrica, pero vital) parecen hoy simples espejismos. La plantilla terminó por decepcionar con Pepe Mel igual que lo había hecho con Gaizka Garitano. Se construyó un grupo en el que falta un verdadero líder y abundan expectativas incumplidas. La estrategia de las cesiones acabó conformando un grupo con demasiados jugadores de paso. Con aciertos como el de Ryan Babel, sí, pero que se esfumaron de Riazor demasiado pronto.

Con dos partidos vitales por delante, el Deportivo necesita zanjar la temporada del sufrimiento. Y, a continuación, fijar una estrategia que le permita afinar más los fichajes el próximo verano.

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