«Sigo siendo Lucas, el de Monelos»

El delantero coruñés del Arsenal comparte con La Voz de Galicia una jornada de su vida londinense

«Sigo siendo Lucas, el de Monelos» El delantero coruñés del Arsenal comparte con La Voz de Galicia una jornada de su vida londinense

londres / la voz de galicia 07/05/2017 16:51 h

«Cuando las cosas se tuercen y el ánimo está por los suelos, entonces echo la vista atrás y me veo en Monelos. Jugando en la pista llena de jeringuillas. Pienso en esa delgada línea que existió entre tomar una mala decisión y arruinarme la vida o dedicarme al deporte. Me acuerdo de mis abuelos y de lo orgullosos que estarían de mí. Veo a mi familia feliz. Y percibo lo afortunado que soy. Entonces, aprieto los dientes y me digo: ‘‘Vamos Lucas, demuestra lo que vales’’. Y trabajo más duro aún para superarme y hacer ver a los que no confían que están equivocados».

La lluvia, como no podía ser de otra manera, rocía las calles de Londres mientras Lucas Pérez reflexiona paseando por el centro de la City. Por la mañana se ejercitó durante dos largas horas, acudió al gimnasio, almorzó y se subió a un Uber (vehículos de alquiler con conductor que realizan las funciones de taxi en Londres) para desplazarse desde su vivienda. «Me traje los coches de España, pero solo los utilizo para ir al entrenamiento. Desplazarse por Londres con vehículo propio es imposible», comenta.

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Es miércoles y hace una excepción en su día a día saliendo del selecto barrio de Hampstead en el que vive acompañado de su tío Pepe y su inseparable Loren. «Soy muy casero. No me gusta salir de casa. Voy al parque, a pasear a los perros (tiene dos) y poco más. Estoy aquí para trabajar, no para hacer turismo», bromea.

Lleva ya más de siete meses en Londres y afirma estar totalmente adaptado. «Hombre, no es Coruña, pero me desenvuelvo bien. El idioma lo controlo lo suficiente como para entenderme con compañeros, fisios, médicos, entrenadores... Y también para ir a un restaurante o cualquier sitio que tenga que ir», explica mientras atiende a algunos aficionados que se acercan y le piden permiso para fotografiarse con él. «La gente es muy futbolera, pero al haber tanto equipo de élite y ser esto tan grande, pasas más inadvertido. Lógicamente, siempre hay quien te pide fotos o autógrafos. Muchas más fotos que autógrafos». Entre ellos, un bobby que vigila el parlamento británico y que tras posar con él le dice: «Vente para el West Ham la próxima temporada». Lucas ríe. 

Sonríe porque no tiene seguro su futuro más próximo. El lejano sí: «Tengo claro que yo quiero vivir en Coruña. No sé cuándo volveré, porque esta es mi profesión. Pero si no es como futbolista, cuando me retire viviré allí». Siente pasión por su ciudad y por su barrio. «Yo sigo siendo Lucas, el de Monelos. Y cuando estoy en Coruña, aunque no pare, tengo que dar una vuelta por mi calle y por el Barrio de las Flores. Me hace recordar cómo han cambiado. El centro cívico, la plaza nueva... Es mi vida. Mi infancia. Ahora disfruto de otras cosas, pero tengo claro de dónde vengo, a dónde quiero llegar y dónde están los míos», sentencia el delantero del Arsenal. El traspaso más caro de la historia de un futbolista gallego.

Una casa en una urbanización privada de un selecto barrio

Hampstead es uno de los barrios más selectos de Londres. Allí conviven algunas de las fortunas de la capital inglesa. Y allí ha montado su pequeño cuartel general Lucas Pérez. «Viven algunos compañeros y me han recomendado la zona. Es muy tranquila, que es algo que yo buscaba».

Comprar una casa unifamiliar en este barrio resulta imposible por menos de cuatro millones de libras (unos 4,7 millones de euros) y un alquiler mensual tampoco es posible por menos de 8.000 libras (alrededor de 9.400 euros).

En este entorno pasa Lucas la mayor parte de sus tardes. Por no decir todas. La vivienda tiene cuatro alturas y un bonito jardín. En la decoración, de estilo actual, minimalista, destacan las numerosas televisiones con que cuenta, su equipo completo de Play-Station y una gran bandera gallega que preside el salón y compite con las zapatillas del Dépor que luce el jugador pero con las que prefiere no fotografiarse. «Las llevo porque lo siento, no para que se vean. Y la bandera me acompaña allá donde voy», subraya.

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