La reválida del plan B deportivista

Víctor se inclina por las rotaciones frente al Atlético para resguardar a sus jugadores más cansados

a coruña / la voz, 12 de marzo de 2016. Actualizado a las 18:54 h. 4

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Competir y pensar en la próxima jornada. El Dépor, con siete puntos sobre la zona de descenso, afronta el desembarco en el Calderón con dos objetivos definidos y que encierran buena parte de sus expectativas para las nueve últimas jornadas de Liga. Alcanzará la primera meta, si sigue trabajando en el afán individual y colectivo de los últimos partidos. Solo así será capaz de disfrutar, al tiempo que despertará los aplausos de los aficionados en un camino que muchos pintaron repleto de margaritas y ahora parece ensombrecerse. Quizá el espejo de su adversario de esta noche, el Atlético de Madrid, en las últimas temporadas quizá el equipo más admirablemente agarrado a la búsqueda constante del máximo de sus posibilidades, le sirva para reencontrarse con una versión propia no tan lejana. En la primera vuelta los coruñeses jugaban con una seriedad elogiable y que, salvo para instantes puntuales, ha quedado apartada en el armario de las mejores galas.

Ese espléndido afán por ganar, ganar y volver a ganar distingue precisamente al Atlético de Simeone. Quizá no haya rival tan rabiosamente serio, concentrado y hambriento de triunfos como este en el campeonato. Segundo clasificado liguero, todo está dicho de su potencial cuando se subraya que esta noche podría doblar en puntos al Dépor. Este apenas hilvana sus posibilidades de salir con triunfo del Calderón desde los ocho puntos de ventaja que maneja el Barcelona al frente del campeonato. Los culés parecen capaces de convertir la carrera por la Liga en un paseo militar, lo que podría llevar al temible rival blanquiazul de esta noche a medir sus esfuerzos para no echarlos en falta en la Champions, que llegará el martes al mismo escenario. Aunque, como queda dicho, no hay pensamiento más contrario a este que su filosofía y la de su vestuario.

Alineación

Así, no es de extrañar que Víctor se haya decantado sin disimulo por el plan B deportivista y mirar de reojo al partido contra el Levante de la próxima semana. Solo de este modo puede explicarse que Lucas, Juanfran y Luisinho, titulares el pasado sábado, se queden en casa para esta jornada, ni que, además, Navarro disponga de boletos para descansar en el banquillo o que posiblemente Bergantiños se reparta minutos con Mosquera. El entrenador lo explicó de este modo: «No nos gusta arriesgar nada con la salud de los jugadores, nos gusta más prevenir, nos parece más interesante descansar un partido que poner en riesgo la salud del jugador y que se pueda perder más de un partido. Todavía queda temporada por detrás. Si este fuese el último, se actuaría de otra manera, porque ahí sí que se pueden asumir riesgos», subrayó.

El Dépor podría saltar al campo con futbolistas que apenas disfrutaron de minutos en todas sus líneas, con una defensa bien diferente a la considerada titular, pero también deseoso de que Borges gane minutos en el mediocampo, agarrado al crecimiento de Fede Cartabia y con la duda de Riera o Jonathan en ataque. Una apuesta apenas utilizada hasta ahora, pero con una premisa nada baladí: recuperar la competitividad para este Dépor a punto de encarar la recta final de la temporada.

Reencuentro con Melero López tras sus fallos en Riazor contra el Valencia

Aún resuenan en A Coruña los ecos del último mal arbitraje de Melero López. El Dépor abrió la segunda vuelta en Riazor contra el Valencia en un partido bajo la dirección del árbitro malagueño. Los coruñeses se adelantaron con el decimotercer gol de Lucas, aunque su falta de puntería ante la portería contraria les impidió llegar con un marcador más holgado al final, cuando Negredo empató. Claro que la polémica se desató en los primeros minutos de la segunda parte. El colegiado desbarató un claro contragolpe deportivista en el que Lucas se escapaba tras un pase filtrado por Luis Alberto a la espalda de la defensa del Valencia, plantada poco más allá de la línea del centro del campo. El coruñés partía en posición correcta. A este lance se unió la amonestación por pérdida de tiempo a Lux, la quinta del curso que impidió al argentino jugar contra el Rayo. Víctor tildó esta decisión arbitral de muy injusta. Manu tuvo que jugar entonces, erró en el segundo gol visitante y el partido acabó 2-2.

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