El terremoto de Las Campos


20/08/2016 05:00 h

Unas horas antes del estreno de Las Campos hablé con María Teresa por teléfono y entendí muchas de las cosas que después vi en el reality que tanta expectación ha creado. Lo primero que le pregunté fue si a estas alturas de la vida necesitaba que la viésemos al desnudo y si lo hacía por valentía. Y su respuesta no pudo ser más clara: «A mi edad lo único que quiero es divertirme». Tal vez por eso, mi perspectiva como espectadora no es la misma, porque yo lo que quería de principio a fin era reírme mucho y ver que María Teresa Campos se lo pasaba bien. Sin embargo, no tuve esa sensación después de las cuatro horas que exageradamente Telecinco destinó al estreno. Porque como no podía ser de otra manera fue el programa más visto el jueves y trending topic en el Twitter que todo lo ve. Las Campos son, sin duda, los mejores personajes para un reality de esos que nos pone tanto a los espectadores, pero el enorme despliegue con predebate, debate y posdebate alrededor es agotador. Tanto que por un momento me pareció que Teresa Campos se quedaba dormida en el plató. Pero el show en sí no tiene desperdicio y queremos seguir viendo más. Más tazas de Duralex, más amigas como Maite, más asistentas, y esa mansión crepuscular de María Teresa que como Norma Desmond se queda arropada solo por su criada. Telecinco tiene un bombazo en sus manos, y si se centran en el reality cañí y auténtico se hará irresistible.

Votación
2 votos