Las estrellas de Hollywood brillan más en televisión

AFP

TELEVISIÓN

MARIO ANZUONI

Los Emmys enfrentarán a los actores del momento que supieron dar el salto y mantener su éxito

23 ago 2014 . Actualizado a las 00:19 h.

Kevin Spacey, Matthew McConaughey, Woody Harrelson... Los artistas que buscarán el lunes un premio Emmy en Los Ángeles han demostrado que la televisión abre cada vez más sus puertas a las grandes estrellas de Hollywood, pero también que el camino opuesto no es fácil.

Por su parte, Matthew McConaughey, nominado al Emmy a mejor actor dramático por su papel de obsesivo policía en la aclamada «True Detective», acaba de ganar el Óscar en marzo de este año por el drama sobre un enfermo de sida «Dallas Buyers Club».

Kevin Spacey, que compite como el maquiavélico político de la serie de Netflix «House of Cards», tiene ya dos premios Óscar en su estantería, por «American Beauty» (1999) y «Usual Suspects» (1995).

Parece que para ellos, actuar ahora en una serie televisiva de éxito añade un prestigio extra a sus ya notorias carreras. Pero si bien este tipo de transiciones son cada vez más frecuentes, hacer la ruta contraria -ir de la televisión al cine- sigue siendo muy difícil.

George Clooney, que saltó de la serie médica «ER» al firmamento de Hollywood, «es el único que realmente lo ha logrado», considera Glenn Williamson, profesor de la escuela de cine de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

Sin embargo, gente como la estrella de los «Expediente X» Gillian Anderson, así como Sarah Jessica Parker y sus compinches de «Sex and the City», han tenido carreras cinematográficas más bien discretas.

Y aparte de Jennifer Anniston, que fascina al público por su talento para la comedia en pantallas de cualquier tamaño, las demás estrellas de «Friends» no han logrado hacerse notar en el cine y siguen encuadradas en la caja negra. Lo mismo sucede, por ejemplo, con los artistas de series que en su momento fueron gigantes como «Mujeres desesperadas» y «Perdidos».

La actriz Kerry Washington, celebrada tanto por su rol en «Django», de Quentin Tarentino, como por la serie dramática «Scandal», es una de las pocas que puede navegar entre ambos universos. Lo mismo sucede con Claire Danes, célebre por su papel de enamorada en la versión de Romeo y Julieta de Baz Luhrmann (1996) y ahora aclamada por la serie «Homeland».

Papeles adheridos a la piel

Ahora que que las series de culto «Mad Men» y «Breaking Bad» llegan a su fin, queda por ver si a sus populares protagonistas, respectivamente Jon Hamm (nominado al Emmy a mejor actor) y Bryan Cranston (ganador del Emmy en las últimas tres ediciones), les irá igual de bien en el cine.

«No importa si eres muy conocido. Un papel en el cine dura sólo dos horas», dijo Ellen Seiter, profesora de crítica de la Universidad del Sur de California. Pero «los personajes de las series televisivas nos acompañan durante meses, a veces durante años». «Se quedan adheridos inextricablemente a la piel de los actores», explicó.

Tom Nunan, fundador de la productora B.E.E. y profesor de la escuela de cine de UCLA, hizo notar no obstante que los actores cómicos suelen transitar mucho mejor de la televisión al cine que los actores dramáticos. Ejemplos célebres son Tina Fey, Steve Carell, Amy Poelher, Mila Kunis y Chris Pratt, quien encabeza estos días la taquilla mundial con su papel protagónico en «Los guardianes de la galaxia».

En este sentido, Tom Nunan observó además que en los últimos años Hollywood prefiere concentrarse en producir comedias, cintas de acción o de superhéroes sacadas de los cómics, lo cual significa una limitación para los actores de TV que buscan explorar el mundo del cine.

En consecuencia, «las producciones de ficción dramática en Estados Unidos están siendo retomadas por la pequeña pantalla», lo cual resulta en trabajos cada vez de mejor calidad.

Por eso «no debería sorprender ver a estrellas del calibre de Kevin Spacey o Matthew McConnaughey» en la fiesta de los premios Emmy, consideró el profesor.