Crónicas del grafeno

Sanfermines «high tech»


Lo siento por TVE, pero la última tecnología aplicada a los sanfermines no es la camiseta inteligente que vestirá un corredor para comprobar el número calorías que pierde durante el encierro, o a cuántas pulsaciones se pone su corazón al doblar la curva de Mercaderes con las astas de un cebada gago a escasos centímetros de sus glúteos y un guiri despistado entorpeciendo el paso por delante. Tampoco la cámara en super slow motion, la cámara térmica o esa que, colgada en una tirolina, recorre los 250 metros de la calle Estafeta para mostrarnos las mejores carreras de los mozos. Pues no, lo más high tech en Pamplona estos días se llama CK-Splash Back, un producto que, aplicado a fachadas y otras superficies urbanas, consigue que la orina rebote, salpique y que el desaprensivo que se alivia en plena 13 Rúe del Percebe se moje el pantalón y los zapatos. No es una broma, la limpieza de las meadas durante las fiestas cuesta 10.000 euros cada año al Ayuntamiento y, a pesar de los urinarios químicos portátiles y de las multas de hasta 300 euros por orinar en la calle, esta práctica va en aumento cada año.

 

CK-Splash Back es una maravilla: los sustratos minerales porosos tratados con esta sustancia muestran muy alta repelencia a la orina, también debilitan la adhesión de chicles o pósteres a las fachada, inhiben el crecimiento de moho y algas y evitan la formación de manchas oscuras. La compañía explica que el efecto rebote aparece pocos minutos después de aplicar el producto, cuyas propiedades pueden durar hasta diez años. La ciudad navarra no es la única que ha recurrido a este sistema, ya lo hizo anteriormente Hamburgo con una solución similar, basada en el principio de interacción hidrofóbica, el mismo que separa el agua y el aceite.

 

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