El obispo auxiliar de La Habana ofició la misa en las fiestas de la parroquia de San Xián de Veiga

Juan de Dios Hernández Ruiz aceptó una invitación que se le hizo a través de una familia oriunda de la parroquia con la que mantiene amistad desde hace años

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monforte / la voz

Las fiestas patronales de la parroquia de San Xián de Veiga, en el municipio lucense de A Pobra do Brollón, contaron este año con un invitado de excepción. La misa principal de los festejos fue cooficiada ayer por la mañana por el obispo auxiliar de La Habana, Juan de Dios Hernández Ruiz. El prelado no estaba en ninguna misión oficial, sino que simplemente aceptó una invitación que se le hizo a través de una familia oriunda de la parroquia con la que mantiene amistad desde hace años. En principio se había desplazado a España con la intención de asistir a la visita del papa Francisco al santuario portugués de Fátima, pero -según explicó- los problemas que hubo durante los últimos días en la frontera no le permitieron llegar a tiempo.

Hernández Ruiz no tiene orígenes familiares en Galicia, pero señaló que ya la conocía de anteriores visitas que realizó de la mano de la mencionada familia. Lo que nunca había hecho hasta ahora -añadió- era oficiar una misa en una parroquia rural gallega y agradeció que le hubiesen invitado a hacerlo. En esta experiencia estuvo acompañado por el veterano sacerdote Manuel Casanova, que lleva ejerciendo como párroco desde 1957 y actualmente se ocupa de esta y de otras nueve feligresías de la zona. Durante la misa, el obispo cubano calificó como «una gracia inmensa» la oportunidad de compartir esta función con un cura que lleva tantos años en activo. 

Al aire libre

El oficio religioso no se llevó a cabo en la iglesia parroquial, un austero edificio de origen románico que conserva prácticamente íntegra su estructura original. El obispo lamentó después que la misa no se hubiese celebrado en este templo histórico, pero no quiso que se alterase el programa inicial y prefirió adaptarse a las costumbres de la parroquia. En la iglesia empezó y terminó la procesión, pero la misa propiamente dicha se ofició al aire libre, sobre el palco del campo de la fiesta, situado en el barrio de Picais. Al comienzo de la celebración, por otro lado, pidió disculpas a los feligreses por si notaban muchas diferencias en su manera de oficiar con respecto a las tradiciones locales. «Vengo de una iglesia que celebra la eucaristía de esta manera y no sé cómo la celebran ustedes aquí», explicó.

En la homilía, Juan de Dios Hernández insistió en la importancia de mantener la fidelidad a las raíces culturales y espirituales. «Cuando no hay raíces no hay identidad y cuando no hay identidad, no hay consistencia», dijo a este respecto. Habló también de la emoción que dijo haber sentido al visitar la antigua iglesia parroquial y al pensar en la multitud de personas que durante siglos entraron en ella para rezar, confesarse, meditar y recibir los sacramentos. Al mismo tiempo animó a los fieles a mantener el ánimo en la lucha diaria «contra la mentira, la envidia, el egoísmo y la insolidaridad». Aunque se presentó como «un obispo que sirve a la Iglesia en Cuba» e hizo algunas otras menciones acerca de su origen, no realizó comentarios sobre la situación actual de su país. 

«Ha sido un privilegio»

Al terminar los actos religiosos en el campo de la fiesta y ya de vuelta en la iglesia de San Xián de Veiga, el prelado resumió en pocas palabras sus impresiones acerca de su primera actuación como oficiante en la festividad tradicional de una pequeña parroquia gallega: «Ha sido un privilegio».

Natural de la ciudad de Holguín, Juan de Dios Hernández Ruiz se formó en varios seminarios de Santiago y La Habana, ingresó como novicio en la Compañía de Jesús, se ordenó sacerdote en 1976 y cursó estudios de teología en la Universidad Gregoriana de Roma. En el 2006 fue consagrado como obispo auxiliar de la arquidiócesis de La Habana, dirigida actualmente por el arzobispo Juan de la Caridad García Rodríguez.

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