Un hotel con «spa» en el viejo palacete

Italia cede 103 edificios a jóvenes y apuesta por un turismo alternativo

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Roma 15/05/2017 05:00 h

Hay viejas escuelas, casas de los peones camineros, estaciones, palacios y también sencillas granjas. En común tienen dos cosas: todos pertenecen al estado italiano y son edificios abandonados. Por eso la Agenzia del Demanio, que se ocupa de todos los bienes del Estado, ha presentado un ambicioso proyecto con la intención de restaurar y utilizar estos edificios para actividades turísticas. La idea es promover un turismo alternativo, alejado de las rutas congestionadas y potenciar aquellas que se realizan a pie o en bicicleta como la Vía Francígena o la Via Appia.

Para ello la agencia, en colaboración con el Ministerio de Bienes Culturales y el Ministerio de Transportes, pone a disposición 103 edificios para ser restaurados por privados, empresas, cooperativas o asociaciones formadas por jóvenes menores de 40 años. Algunos inmuebles están en completo abandono y otros simplemente en desuso.

Durante la presentación del proyecto el director de la Agenzia del Demanio, Roberto Reggi, explicó que este nuevo reto «resume nuestros objetivos: recuperar inmueble no utilizados, colaborar con entes locales, involucrar a los ciudadanos y transparencia en la gestión del patrimonio». A través de un concurso público que tendrá lugar este verano, los inmuebles serán dados en gestión gratuita por un mínimo de nueve años renovables por otros tantos años o en concesión de valorización por un máximo de 50 años. Tendrán que ser transformados en pequeños hoteles, restaurantes o bares, centros de asistencia, de actividades lúdicas, culturales o de formación, talleres de artesanía o incluso spas o puntos de atención médica. La condición es que respondan a las exigencias de parada, permanencia, ocio o relax de los turistas. 

Distintas rutas

Los 103 edificios se encuentran distribuidos por toda la península italiana y forman parte de varias rutas: la Vía Apia, que va de Roma a Bríndisi, la Vía Francígena que lleva a los peregrinos de Europa a Roma, el Camino de Francisco, que sigue los viajes del santo, al igual que el Camino de San Benito, y la ruta de ciclo turismo Viento, Sol y Agua en la Apulia.

El proyecto forma parte del Plan estratégico de Turismo 2017-2022 por lo que tendrá una continuidad en los próximos años en los que a estos primeros edificios se añadirán anualmente otros 100. Además el Ministerio de Bienes Culturales dedicará 3 millones de euros para ayudar a las empresas que participen en el proyecto y acompañarlas en los dos primeros años de vida. El ministerio de Transportes también participa financiando las infraestructuras para mejorar las rutas. «El turismo lento, los caminos y las rutas ciclistas están de moda y en ellos podemos desarrollar inmuebles de distintos tipos, desde castillos hasta las casas de los peones, para permitir de esta manera inversiones adaptadas a todos, incluso a los jóvenes», apuntó Roberto Reggi.

Para que los usos de los inmuebles sean a gusto de todos, hasta el 26 de junio estará abierta una consulta pública en la que pueden participar todos aquellos que lo deseen, desde los peregrinos, bikers y aficionados al senderismo, hasta quienes viven a lo largo de estas rutas, jóvenes, empresarios y todos aquellos que quieran aportar sus ideas a esta iniciativa que surge después de otra centrada en la recuperación de faros y edificios costeros, que ha tenido un gran éxito.

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