El primer gallego tiene 300.000 años

La datación de las herramientas de los yacimientos de Porto Maior y O Cabrón sitúan mucho antes de lo conocido la presencia humana en la comunidad

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No hay restos humanos porque la acidez del suelo granítico ha borrado cualquier rastro, pero la precisa datación de las herramientas líticas encontradas no deja lugar a dudas: los primeros humanos vivieron en Galicia hace 300.000 años. La referencia más antigua documentada hasta ahora, en Cova Eirós, solo se retrotraía a 89.000 años. La prueba irrefutable la constituyen los objetos, fundamentalmente bifaces, un tipo de hacha del Paleolítico, hallados en los yacimientos de Porto Maior (As Neves) y de O Cabrón (Arbo), que cubren un rango cronológico comprendido entre los 300.000 y los 100.000 años. Se trata de un descubrimiento excepcional, con implicaciones en la evolución humana, de un equipo liderado por el arqueólogo de Nigrán Eduardo Méndez Quintas, que acaba de presentar su tesis en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos. La datación se realizó con metodología puntera, como la Resonancia Paramagnética Electrónica (ESR) y la Luminiscencia Ópticamente Estimulada (TT-OSL), que ofrecen una medición más fiable que el Carbono 14. «Es, y con mucha diferencia, la referencia más antigua sobre la presencia humana que existe para Galicia», constata el arqueólogo gallego.

Igual de importante es el hecho de que el nuevo estudio derriba un mito y que apunta a que Galicia estaba más atrasada en esta etapa del Paleolítico que otras zonas de Europa, una idea que se apuntaló en los años 60 a partir de los datos del yacimiento de As Gándaras de Budiño. «Se suponía -explica Méndez- que aquí se seguía trabajando con una tecnología que en Europa había desaparecido 100.000 años antes, pero las herramientas que encontramos son exactamente iguales y tienen las mismas características que las de otros yacimientos del suroeste de Europa». 

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Especie X

Queda por despejar la importante duda de a quién pertenecían los bifaces, porque a día de hoy se desconoce qué especie humana pudo haber poblado el Baixo Miño hace 300.000 años. Podía pensarse que se trataba de una población de neandertales primitivos, pero los objetos hallados poco tienen que ver con la tecnología musteriense, propia de esta especie. Se corresponden con la industria achelense de los homínidos africanos y de la que se encontraron muestras en otros lugares de España, Inglaterra y del suroeste europeo, aunque no en Centroeuropa. La teoría que se maneja es que se trata de poblaciones africanas, posiblemente de algunas formas de Homo erectus, que llegaron al continente por el Estrecho de Gibraltar. «La existencia de dos tecnologías contemporáneas -apunta Méndez- parece indicar que en la Europa del Pleistoceno Medio existían al menos dos especies humanas. Una originaria de Europa, posiblemente neandertales antiguos, con tecnología musteriense, y otra africana, marcada por el uso de la achelense. Convivieron en la misma época y en el mismo espacio». 

Los yacimientos gallegos ayudarán a descifrar esta parte del rompecabezas de la evolución humana, pero el de Porto Maior tiene otras implicaciones. Es el primero de Europa en el que se halló una acumulación deliberada de grandes utensilios, algo nunca visto. «En una superficie muy pequeña -dice el arqueólogo-. Hay 111 hachas en nueve metros cuadrados, lo que es completamente inédito en el continente».

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