Londres suspende a los pilotos extranjeros por su inglés

La autoridad aérea británica advierte de que el escaso nivel puede suponer un peligro para los vuelos

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Londres / corresponsal 04/04/2017 07:58 h

El inglés es el idioma oficial de la aviación, pero parece que no todos los que trabajan en el sector tienen un nivel adecuado. La Autoridad de Aviación Civil británica alertó ayer de las carencias que tienen en este idioma los pilotos extranjeros, algo que puede afectar al vuelo porque una mala comunicación puede desencadenar desastres aéreos.

La investigación realizada por ese organismo va incluso más allá. Según dice, encontraron evidencias de engaños en las pruebas de inglés, habiendo incluso un país donde a los pilotos les entregaron certificados que acreditaban un nivel alto de este idioma después de recibir apenas diez días de clases.

El informe subraya que hay algunos que operan en el espacio aéreo británico «que parecen carecer de una competencia mínima en inglés». Aunque aluden a la existencia de acentos, dialectos y otros obstáculos que dificultan la comunicación, expresaron también su preocupación por los estándares lingüísticos entre los controladores de tráfico aéreo en Francia y España.

En el estudio se fijaron en 267 incidentes durante 18 meses. En ellos, la mala comunicación fue citada como un problema entre los controladores de tráfico aéreo y los pilotos. Entre los incidentes más graves, hubo un piloto que usó una pista de aterrizaje sin ser autorizado por el controlador del aeropuerto británico de Midlands, alegando dificultades en el uso de la lengua.

La consultora a cargo del estudio, Barbara Clark, reconoce que si bien volar es una de las formas más seguras de viajar, lamenta que «no todos» los pilotos y controladores son capaces de adherirse a los estándares de competencia lingüística. Según las normas internacionales, los pilotos y los controladores deben alcanzar el nivel 4 de inglés, pudiendo desenvolverse en temas relacionados con la aviación con «precisión y claridad», resolver malentendidos y reaccionar ante un giro inesperado de los acontecimientos. En el caso de Francia y España, hubo 18 incidentes en los que algunos controladores alternaron entre el inglés y su propio idioma. El informe sugiere acabar con las comunicaciones bilingües, para no poner en riesgo la seguridad aérea.

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