¿Cuál es el secreto de la felicidad de los noruegos?

Los países nórdicos aparecen siempre en los primeros puestos de los lugares donde sus ciudadanos están más satisfechos con su vida

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20/03/2017 19:53 h

¿Serán los pintorescos fiordos o las claras noches de verano? ¿O se trata quizás de algo mucho menos romántico, como las reservas de petróleo? Noruega es el país más feliz del mundo, al menos según el Estudio Mundial sobre la Felicidad. Le siguen inmediatamente después Dinamarca e Islandia y también Finlandia y Suecia se cuelan en el top 10. ¿A qué se debe que los países nórdicos aparezcan siempre en lo más alto de este ránking?

Suele decirse en broma que el momento más feliz para los noruegos llega después haber viajado varias horas en coche, cuando consiguen adentrarse en la naturaleza haciendo esquí de fondo y cargando un pesado equipaje a la espalda y se ponen cómodos en una cabaña sin agua ni electricidad. Según los estereotipos, también sienten alegría cuando sus vecinos suecos pierden en las competiciones deportivas.

Pero hablando en serio, cuando se pregunta por las calles de Oslo, los noruegos dicen sentirse felices con las pequeñas alegrías cotidianas. «Ahora mismo me hace feliz que el sol haya vuelto y que la primavera esté en camino. Soy feliz cuando puedo estar en la naturaleza y con mi novio», asegura por ejemplo Maiken Mikkelsen, de 25 años. Para Haakon Stauge, de 71 años, es el tiempo que pasa con sus hijos lo que hace que la vida merezca la pena.

Pero detrás de eso hay más. Podría decirse que lo que hace que los noruegos sean tan felices es que la mayoría no tienen grandes preocupaciones. «Somos un país rico. Tenemos muchos recursos y un nivel alto de ingresos», explica el sociólogo Anders Barstad, de la Oficina de Estadísticas noruega. «Además en los países nórdicos hay muy pocas diferencias de ingresos. Hay poca pobreza y desempleo», añade.

Quien tiene trabajo y una familia sana se considera feliz, o al menos no cree que haya motivos para no serlo. «En Noruega nos va bien y tengo edad para saber apreciar la vida», explica Eli Sanvig, de 64 años y procedente de Haugesund. «Para mí la felicidad es poder pasear con mi perrito Elmo».

El Estudio Mundial sobre la Felicidad se publicó por primera vez en el 2012 en colaboración con Naciones Unidas. En la actualidad lo llevan a cabo el profesor Jeffrey Sachs, de la Universidad de Columbia (Nueva York) y un grupo de expertos internacionales.

El informe combina seis factores: ingresos, expectativa de vida saludable, apoyo social, ausencia de corrupción en el Gobierno y las empresas, libertad y generosidad. «Tengo un buen trabajo, una buena familia y muchos amigos. Esa seguridad me hace feliz», explica por ejemplo en Oslo Anders Fladby, de 39 años.

El consolidado estado del bienestar hace que los escandinavos no se preocupen mucho por su futuro, apunta Barstad. «Surgen pequeños problemas pero no creo que eso preocupe a la gente», considera. Los nórdicos confían más que otros países en las autoridades, la Policía y la Justicia. Pero también los unos en los otros. Más del 75 por ciento de los noruegos creen que pueden confiar en sus conciudadanos.

Según Barstad, a pesar de pasar de la ausencia de sol hay pocos noruegos depresivos y tampoco son muchos los que sufren estrés. A los finlandeses, sin embargo, les consideran melancólicos. «Mucha gente en Noruega considera que somos más felices que los finlandeses», dice Barstad.

Sólo hay un pueblo nórdico al que los noruegos consideran más feliz, los daneses, que en los últimos Estudios Mundiales sobre la Felicidad ocuparon el primer puesto y en este se quedan en segundo lugar. «Los noruegos sabemos que los daneses son el pueblo más feliz del mundo», reconoce el sociólogo.

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