La rotación de la tierra hunde en el océano el agua del deshielo antártico

Un científico gallego lidera el estudio que aclara un fenómeno que influye en el clima

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REDACCIÓN / LA VOZ 13/02/2017 10:48 h

Es un misterio que trae en jaque a los científicos. ¿Por qué el agua del deshielo de la Antártida termina en el fondo del mar, o al menos a grandes profundidades, en lugar de flotar en superficie? Lo lógico es que se mantuviera en las capas superiores, ya que es dulce y más caliente que la que se encuentra en las columnas más profundas. Es, por tanto, menos densa que la salada y fría y no debería hundirse. Pero lo hace, se precipita hacia el fondo en una suerte de fenómeno que puede tener mucha más importancia de lo que se cree en la circulación oceánica y en el clima del planeta, sobre todo porque los modelos climáticos actuales no lo tienen en cuenta, lo que implica que parte de las proyecciones futuras de calentamiento global pueden estar basadas en una base errónea. ¿Qué ocurre entonces? La respuesta está en la rotación de la tierra, que es lo que provoca que el agua dulce derretida se hunda a profundidades de entre 300 y 400 metros.

Es la conclusión a la que ha llegado un equipo internacional de científicos liderado por el investigador gallego Alberto Naveira Garabato, de la Universidad de Southampton, en un trabajo publicado en Nature. «A auga do desxeo manteríase en superficie se o mar fose como unha bañeira, pero en condicións naturais o chorro de auga doce, cando vai subindo, empeza a notar a rotación da terra e vira sobre si mesmo, o que fai que flúa de forma horizontal en lugar de facelo en vertical. Este fluxo horizontal é o que fai que a auga doce baixe», explica Garabato, que ha desarrollado la mayor parte de su carrera científica como oceanógrafo en Southampton, donde lleva doce años. «Creemos que o noso estudio -asegura- é un paso importante para entender como a auga do desxeo se mestura no océano, o que axudará ao deseño de modelos climáticos máis precisos». Los que se utilizan en la actualidad sitúan el agua dulce del deshielo en las capas marinas superficiales, lo que puede afectar a que las predicciones sean erróneas, tanto en lo que se refiere a la expansión o no de hielo marino como al efecto que este proceso tiene en la circulación oceánica, la gran cinta transportadora de calor y salinidad que tiene una gran influencia en el clima del planeta.

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Sobre este aspecto, otro de los autores del estudio, Alexander Forryan, también de la Universidad de Southampton, recuerda la importancia que una posible alteración de la circulación termohalina puede tener en el clima. «El efecto del agua de deshielo sobre el clima -explica- se llevó al extremo y se popularizó en el éxito de taquilla de Hollywood El día de mañana. Aunque nadie espera que nuestro clima cambie en el espacio de unos días, como ocurre en la película, sabemos que el agua dulce que fluye en nuestros mares podría afectar dramáticamente al nivel del mar y a la circulación oceánica, por lo que es vital que nuestros modelos tengan en cuenta la presencia de agua tanto superficial como profunda para maximizar su precisión».

Consecuencias

La introducción en zonas profundas del agua procedente de la fusión de la superficie de la Antártida podría favorecer el retroceso del hielo marino antártico. Este aporte de agua salada en el océano también podría acelerar la circulación termohalina a nivel planetario, con un efecto sobre el clima. Son hipótesis que se barajan, pero que aún será necesario probar. Lo que si parece claro es que «o afundimento da auga de desxeo vai ter consecuencias, uns efectos que aínda non podemos precisar, pero que claramente van ocorrer», destaca Alberto Naveira.

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