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Lola de Miguel: «La enfermedad es un despertador de conciencias»

La psicoterapeuta presentó un libro que profundiza en el método de las constelaciones familiares


A Coruña / La Voz

«Este libro habla sobre todo de cómo afrontar las enfermedades. Cuando lo leí pensé que Lola lo había escrito para mí». Esto decía ayer Olga Casal, profesora de protocolo de la Universidade da Coruña, en la presentación del libro de Lola de Miguel Una mirada al Alzhéimer y a las enfermedades a través de las constelaciones familiares (Ediciones Obelisco). La docente evocó «cuando las dos estudiábamos juntas en Santiago sin saber muy bien qué nos esperaba en la vida»; luego destacó de la tercera obra que publica esta psicoterapeuta especializada en marginación social que es un libro «sumamente útil para todos». Y lo argumentó con el hecho de que la autora «escribe desde la perspectiva personal, de lo vivido, y desde el punto de vista de la experiencia profesional».

Ante los asistentes a la presentación, que tuvo lugar en la Fnac de A Coruña, Lola de Miguel recordó cómo le había impresionado el primer taller al que asistió sobre constelaciones familiares y que, después de trabajar dos años en este método, «a mi madre le diagnosticaron alzhéimer».

Esta especialista relató su vivencia a través de las constelaciones familiares: «Yo lo que vi con el alzhéimer de mi madre es la aceptación de la enfermedad: cuando acepté que tenía una enfermedad degenerativa, que se iba yendo poquito a poco, en ese momento cambié de visión y empecé a tener otro tipo de relación con mi madre, desde la aceptación, desde ver su parte de niña, de interesarme por su historia familiar; saber cómo había sido su infancia, cómo había sido su vida y a partir de cosas que ella me contó, yo entendí más». Luego vino el deterioro, «pero hubo otro tipo de sanación en los silencios, en las caricias».

«Mucho amor, mucha ternura»

En este sentido, argumentó De Miguel que cuando se dice que lo peor de un enfermo de alzhéimer es «que no se acuerde de tu nombre, eso es superficial porque a nivel emocional un enfermo de alzhéimer sí te reconoce. No sabe si eres Pepito o Fulanito pero lo que sí sabe es que tú eres alguien importante porque el sistema límbico [el que trabaja las emociones] de las personas con alzhéimer está intacto». Y por ello «al enfermo de alzhéimer hay que tratarlo con mucho cariño, con mucho amor, con mucha ternura».

En su caso, a la enfermedad de la madre se unió poco después que una de sus hermanas («somos siete hermanos») sufrió un cáncer de ovarios y a una sobrina, con 15 años, le diagnosticaron leucemia.

«La enfermedad es un despertador de conciencias para tu vida y genera cambios porque vives la realidad de otra manera», apuntó De Miguel, que actualmente reside en Barcelona: «Me he ido a vivir allí para desarrollar mi carrera profesional».

«La rabia contra otra persona genera una mayor dolencia»

«Lo que trabajo a través de las constelaciones familiares es la parte emocional», explicaba Lola de Miguel. Y detallaba: «Detrás de cada enfermedad existen patrones emocionales ocultos. Esta técnica es como si vas al médico que antes te hacía una radiografía y ahora te hace una resonancia o un tac. Pues esta es una herramienta para ver qué factores están influyendo detrás de una enfermedad. ¿Qué está ocurriendo? ¿Qué tipo de lealtades tenemos en nuestro sistema familiar?», se cuestiona.

De entrada, ante un enfermo, «siempre le digo que hay que ir al médico, que es el que se encarga del cuerpo, y los psicólogos nos encargamos de esta parte emocional».

La radiografía emocional

Entonces, «a través de las constelaciones yo puedo ver qué ha ocurrido en una familia y qué factores hay en ella que desencadenan en una enfermedad». Es lo que sería como una radiografía emocional y es rotunda con los resultados que se pueden ver con la misma: «Hay actitudes en los sistemas familiares que sanan y hay actitudes que enferman. Con esta herramienta, lo que vemos son las que enferman». Algunos ejemplos son «si hay un excluido; si hay un secreto de familia; si hay cosas que están ocultas y lo que una generación calla lo grita la siguiente».

Uno de los apartados del libro de Lola de Miguel está dedicado a la actitud del enfermo ante los sufrimientos, «una persona enferma, si delega solamente en los médicos, y no pone nada de su parte no saldrá adelante».

Al final del libro, «lo que pongo son herramientas para ser más positivo, trabajar la visualización y también herramientas de sanación del árbol genealógico, es decir, qué ejercicios puedo hacer yo para sanar mis relaciones; por ejemplo una persona que esté enferma y está enfadada con su padre: la rabia nos genera mayor enfermedad, entonces tengo que ver cómo puedo sanar esa rabia para poder sanar la parte emocional».

Apuntaba asimismo que ante la enfermedad en toda persona «hay una parte espiritual que también está ahí: la fe, la creencia, todo esto también funciona».

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