Padres ante el «tsunami» del caso Nadia

Familiares de niños gallegos enfermos que avanzaron gracias a campañas de recogida de dinero defienden estas iniciativas, «porque sin la ayuda de la gente sería imposible»

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redacción / la voz 13/12/2016 09:36 h

«Se non tivésemos ese diñeiro para empezar, non poderíamos comezar o tratamento e a día de hoxe a miña filla non podería nin andar nin facer nada». Chus Santos, la madre de Paula, una niña de Boiro con agenesia -nació sin sacro y esto le afecta a sus extremidades inferiores-, no puede estar más agradecida por toda la colaboración que recibió para poder costear las operaciones y terapias para que su pequeña pudiera moverse, «e hoxe poida andar, subir escaleiras e ata saltar sobre unha perna». Emulando la campaña iniciada por Diogo, el niño portugués que nació sin un brazo y pidó ayuda para sus prótesis, esta familia boirense también comenzó una recogida de tapones de plástico para reunir dinero y poder viajar a Alemania, donde tuvieron que establecerse para seguir todas las intervenciones y tratamientos para Paula.

«En menos de dez meses conseguimos reunir os 265.000 euros que precisabamos, e ata había unha cantidade de diñeiro a maiores, duns tapóns que quedaron pendentes de cobrar, e se repartiu logo entre cinco nenos que tamén tiñan problemas», recuerda Santos, que reconoce que el primer año tuvieron muchísimos gastos, porque hubo que acudir a clínicas privadas. Sin embargo, al empezar a trabajar, sus seguros comenzaron a cubrir parte de estas intervenciones, por lo que reconoce «que aínda nos queda bastante diñeiro do que recadamos, pero hai cousas que non cobre o seguro, como as consultas de ortopedia ou os zapatos especiais que leva Paula, que custan entre 2.000 e 3.200 euros».

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Ella y su marido siempre se han preocupado por hacer públicas todas las facturas de los tratamientos y gastos de Paula, algo de lo que también ha hecho bandera Vanesa Álvarez, una viguesa cuyo hijo -Álex- sufre una parálisis cerebral y que ha realizado muchísimas acciones para poder costear las costosas terapias que necesita su pequeño. «Desde el principio teníamos claro que hay que enseñar las facturas, nos parece una obligación enseñárselas a las personas que te están ayudando», destacó, al mismo tiempo que reconoció que «sin la ayuda de la gente sería imposible» que su hijo progresara. «Somos realistas y nuestro objetivo no es que el niño ande -tiene una discapacidad del 86 %-, pero lo que queremos es que no vaya para atrás», algo que consigue con muchas sesiones de fisioterapia y tratamientos especiales, que suelen suponer un desembolso superior a los 3.000 euros, y para los que han recibido la ayuda del Banco de Tapones del Baixo Miño y de la Fundación Amigos de Galicia

Imposible de asumir

Esta última entidad también costeó un año de tratamientos de Alistair, el hijo de Marisol Ferrero aquejado de una parálisis cerebral. «Las sesiones de fisioterapia o terapia ocupacional pueden suponer entre 500 y 600 euros al mes, y es una cantidad que para una familia como la nuestra, con un solo trabajo y tres niños es imposible asumir». Además de campañas de recogidas de tapones, ha puesto en marcha mercadillos y distintas acciones «porque todo ayuda y la gente es muy solidaria. Casos como el de Nadia nos afectan negativamente y crean mucha desconfianza, pero hay que demostrar que las personas que actúan así son solo unos pocos, y que el resto necesitamos ayuda, porque sino no podríamos costear los gastos de nuestros hijos». 

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Supersolidarios

Quini García también es de la misma opinión, y ella no ha parado de luchar para ayudar a su hijo Ángel, que sufre parálisis cerebral. Destaca que la gente siempre se ha volcado con su familia, y que cuando necesitó un andador nuevo para su hijo -valorado en 9.000 euros-, la respuesta fue tal «que en dos meses tuve que cerrar la cuenta porque ya había reunido el dinero necesario. Además del Banco de Tapones del Baixo Miño (que le entregó 1.000 euros), el club de fútbol de Verín se volcó con el caso, se organizó una gala a la que acudió muchísima gente, e incluso todos los concejales del Ayuntamiento donaron sus dietas de un pleno para la causa», explica esta madre, que considera que la gente ha demostrado que es «supersolidaria».

Paula pudo andar. La niña boirense que nació sin sacro tuvo que trasladarse a Alemania para ser operada y seguir una serie de terapias, unos tratamientos que pudo realizar gracias al dinero recaudado por su familia con una de las primeras campañas de recogida de tapones que se realizó en Galicia. 

Ayúdanos a caminar. Es el lema de las distintas campañas que ha realizado la familia de Álex, un niño vigués con parálisis cerebral que no ha parado de mejorar gracias a las distintas terapias que se han costeado con las numerosas iniciativas que se han llevado a cabo en su nombre. Su madre considera que «es una obligación» hacer públicas todas las facturas para que la gente sepa en qué se gasta cada euro del dinero que ha donado, ya que sin su colaboración sería imposible ayudar a niños como su hijo.

Verín, volcado con Ángel. La madre de este pequeño no daba crédito cuando en menos de dos meses logró reunir los más de 9.000 euros que costaba el andador para que su hijo pudiera caminar. Además de donativos, la ayuda del Banco de Tapones del Baixo Miño, del Club de Fútbol de Verín e incluso de los concejales (que cedieron sus dietas) fue imprescindible para lograr su objetivo. 

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