«Foi como se aumentara a familia»

Política Social estrena un programa piloto de 30 casas-niño, que permitirán atender en viviendas particulares a 150 bebés de núcleos rurales en los que no hay guarderías

Así son las «casas-niño» que revitalizan el rural gallego Política Social estrena un programa pionero de 30 viviendas que atenderán a 150 bebés de núcleos rurarales, favoreciendo la conciliación de los padres y el autoempleo de aquellos que deseen gestionarlas.

REDACCIÓN / LA VOZ 27/11/2016 05:00 h

La familia de Sandra López acaba de pegar un estirón con cinco nuevos miembros que llenan de risas, balbuceos y también algún que otro llanto su casa de la pequeña localidad de Castroverde (Lugo). Graduada en Magisterio por Educación Infantil, su proyecto fue uno de los elegidos para participar en el programa piloto de casas-niño de la Consellería de Política Social, que además de brindarle una posibilidad laboral «ten todo de positivo, porque podo traballar do meu e na miña propia casa. Ademais, como son nenos de distintas idades miran uns polos outros, como se fosen irmáns. A atención é moito más personalizada, temos contacto directo coa natureza, e non ten nada que ver coas escolas infantís».

La convocatoria de esta iniciativa para favorecer la conciliación familiar en los pequeños núcleos rurales que no cuentan con guarderías coincidió justo en el momento en el que Sandra López se quedó sin trabajo, por eso no lo dudó y acondicionó el salón de su casa familiar para acoger a los cinco nuevos miembros -con edades comprendidas entre los 7 meses y los 3 años-, que han revolucionado la vida de todos. «Os nenos xa coñecen aos meus pais e ás miñas irmás, e non paran de preguntar por eles cando non os ven, queren ver como o meu pai saca os animais, como traballan... Foi como se aumentara a familia de repente», confiesa.

Revolución en el vecindario

La misma impresión tiene Iria González, que hace apenas dos semanas abrió las puertas de la casa-niño Bicarelo en Manzaneda (Ourense) con cuatro nuevos inquilinos. «O trato coas familias dos nenos é tan próximo, porque nos coñecemos todos, é como se criaras aos fillos duns parentes». También estaba en paro cuando surgió la posibilidad de sumarse a este proyecto. No se lo pensó dos veces y remodeló su vivienda para acoger a los niños, que se han convertido en los hermanos pequeños de sus dos hijas, de 5 y 10 años. «Ter o traballo na casa é unha comodidade, e a nivel económico vai en beneficio do propio fogar. Iso é o que busca a filosofía deste proxecto: crear un ambiente familiar e prestar unha atención individualizada aos nenos», destaca, al mismo tiempo que resalta que los beneficios no solo se reducen a su vivienda, sino que «trouxo unha bocanada de aire fresco» al pequeño núcleo rural.

Confiesa que todos los vecinos han recibido con gran alegría la llegada de los pequeños, «está todo o vecindario pendente deles. Avísanme cando sacan as ovellas a pastar para que os nenos as vexan, están pendentes de cando veñen os pais a traelos ou recollelos... Está servindo para dinamizar todo o pobo e para favorecer a socialización, ademais da conciliación familiar, que era algo que demandaban moitas das familias».

Esta misma necesidad tenían los padres de Carballeda de Avia (Ourense), donde no se contaba con una escuela infantil donde poder matricular a los más pequeños durante la jornada laboral, lo que les obligaba a recorrer kilómetros y kilómetros para dejarlos con los abuelos o en las guarderías de otras localidades. Fue el propio Ayuntamiento el que informó a varios vecinos con titulaciones relacionadas con el cuidado de menores sobre la posibilidad de abrir una casa-niño en una vivienda de titularidad municipal que estaba desocupada, y que finalmente se puso en marcha hace quince días de la mano de Yoana Meiriño. «Houbo que adaptar moitas cousas na casa, pero o Concello portouse moi ben, e a iso hai que sumarlle os cartos que puxo a Consellería de Política Social. Hai que facerse autónomo, pero estás traballando no teu e ao lado da casa», explica.

Como el resto de casas-niño, solamente puede acoger a cinco pequeños con edades comprendidas entre los 3 meses y los 3 años, un requisito que en su caso se quedó demasiado corto, «porque sen apenas facer promoción recibín decenas de chamadas de pais que estaban interesados en poder deixar aquí aos seus nenos. Isto era algo moi necesario, porque por aquí só hai unha escola de A Galiña Azul en Ribadavia e todos os anos quedan nenos fora», apuntó Yoana Meiriño, que aplaude que se pongan en marcha iniciativas como esta, «que permiten ter traballo e poder axudar ás familias con nenos».

Cada proyecto recibe 15.000 euros para reformas y 19.600 para mantenimiento

Atender a los niños de 0 a 3 años en núcleos donde no existen escuelas infantiles, fomentar el autoempleo y promover la socialización del entorno son tres de los objetivos de este programa piloto de Política Social, que recibió cerca de 50 solicitudes para las 30 ayudas disponibles, que se repartieron principalmente en pequeñas localidades de Ourense (17) y Lugo (7). En Pontevedra se adjudicaron 4 y en A Coruña, 2. Todos ellos recibieron 15.000 euros para llevar a cabo las reformas correspondientes para crear aulas en las viviendas y 19.600 euros al año para el mantenimiento. Entre los requisitos que debían cumplir los demandantes estaba disponer de titulación relacionada con el cuidado de menores y contar con cinco alumnos de entre 3 meses y 3 años.

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