La gallega que reina en el frío extremo

Susana Gómez Castiñeira, de Cee, es la primera española en completar a pie los 565 kilómetros de una prueba de ultradistancia en Alaska

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05/10/2016 09:37 h

«Mi madre se echó las manos a la cabeza cuando hice la primera prueba en Finlandia atravesando trescientos kilómetros esquiando, de la frontera rusa a la otra, sin saber esquiar. Aprendí sobre unos patines en Lanzarote y me calcé, por primera vez, los esquíes en Rusia para hacer esos trescientos kilómetros». De aquello hace ya tres años, tiempo en el que Susana Gómez Castiñeira, natural de Cee, ha sido la primera mujer en completar la Rovaniemi 150 de Finlandia y acaba de convertirse en la primera española en recorrer a pie los 565 kilómetros que separan Anchorage de McGrath, en Alaska.

Y lo hizo soportando temperaturas glaciales. «A menos 20 se está bien. Te desplazas a una velocidad a la que tu cuerpo no tiene frío, solo tienes que tener mucho cuidado al detenerte», apunta antes de recordar cómo, en las últimas 30 horas de competición, se registraron 40 grados bajo cero, con picos de hasta menos 44. «Fue algo terrible. Si llega a durar un día más, hubiese tenido congelaciones muy serias en los dedos. No creo que hubiese aguantado muchas horas».

No fue su único hándicap. Esta coruñesa de 44 años, que lleva ya dos décadas residiendo en Lanzarote, padece una patología crónica, por la que se le infecta la piel en los tobillos, desencadenándose un proceso febril que le impide moverse bien. Es algo que le suele ocurrir en competición y Alaska no fue una excepción. «El segundo día me vino el terror, directamente. No quería abandonar y era una posibilidad porque me quedaba muchísimo por recorrer -completó el recorrido en ocho días, veintiuna horas y catorce minutos-, pero el antibiótico hizo su trabajo».

Reconoce que muchos la tacharon de loca cuando empezó en la ultradistancia y, de hecho, «para mi madre y mis hermanas soy la rarita de la familia». Incluso, la organización de la prueba de Alaska no daba crédito cuando vio que Susana Gómez presentó su candidatura desde Lanzarote. «No lo entendían», señala rememorando cómo se pusieron en contacto con ella para preguntarle si realmente vivía en la isla o simplemente era donde «me descongelaba» de sus aventuras bajo temperaturas extremas. «Me preguntaron si sabía a lo que me enfrentaba, que me podía morir. Le dije que sí y entramos mi compañero Sergio y yo», añade.

Afirma que no puede explicar qué es lo que le enganchó. Sostiene que es algo demasiado personal, pero también «poco lógico». Y más si uno asume que en pruebas como la de Alaska «nadie te puede salvar si te metes en un embrollo. A seiscientos kilómetros a la redonda no hay nada, cero. Todo es agua congelada». Y el riesgo ya no solo viene de que el hielo se pueda resquebrajar bajo sus pies, es que «si te viene un oso, estás perdida».

Es algo que ni sus padres, que viven en Galicia, ni sus tres hermanas, dos de ellas en Canarias, comprenden. «Si viviéramos en una zona de alta montaña, se podría entender, pero nací en Cee y nieve, muy poquita», reflexiona quien asegura disfrutar lidiando «con la naturaleza pura y dura. Es lo que me va y por eso dedico mi tiempo libre a esto».

En su futuro inmediato, la campaña que ha iniciado de crowfunding para publicar un libro con sus experiencias a través de Libros.com. Y a largo plazo, en su jubilación, los 1.500 kilómetros de la prueba reina de Alaska. Pero para ello, como indica Susana, necesita un mes. «Y ahora no lo tengo», concluye.

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