El absentismo en la reválida se duplica

Educación achaca la ausencia del 40 % del alumnado a «os chamamentos constantes ao boicot»

Porcentaje de absentismo en las principales ciudades.$pieImg Porcentaje de absentismo en las principales ciudades

santiago / la voz 12/05/2016 15:15 h

Cuatro de cada diez niños de sexto de primaria se quedaron ayer en sus casas para no hacer la reválida. El porcentaje de absentismo duplica al registrado en el 2015 en la prueba de tercero, que llegó al 20 %. Y por primera vez las plataformas en defensa de la enseñanza pública no difieren de estas cifras, ya que en los concertados la inasistencia fue excepcional, por lo que en los colegios públicos se situó entre el 70 y el 80 % según estas entidades.

Lo cierto es que hubo aulas vacías o semivacías en muchas localidades gallegas. No hubo niños en el colegio López Ferreiro de Santiago, en el Labarta Pose de Baio y en el Tomás Lemos de Ribadavia. En A Ramallosa, en el concello de Teo, fueron dos alumnos de 61; y en el Camiño de Santiago de O Pino, uno de 22. En Ribeira solo hicieron la evaluación de sexto 130 de 322 alumnos, y 11 eran de colegios públicos. En el colegio de Figueroa, en A Estrada, se crearon grupos de WhatsApp de los padres y de 45 alumnos solo fueron dos.

Caló el mensaje en contra de esta prueba hasta el punto de que el conselleiro de Educación, Román Rodríguez, dio por razonable el porcentaje de participación «tendo en conta o escenario de tensión e os chamamentos constantes ao boicot e á insubmisión». Muy crítico con la postura «egoísta» de determinadas formaciones políticas o sindicales, lamentó que en el 40 % de los casos no vaya a haber información sobre el alumnado, «o que nos vai a impedir poñer en marcha programas de reforzo», como se hizo en 69 colegios tras la prueba de tercero del pasado año.

Paralizar la de tercero

Las dos plataformas creadas en Galicia contra la Lomce calificaron de éxito la ausencia masiva, lo que supone «un claro rexeitamento a estas probas». Además, aseguran que hubo niños que acudieron a los centros educativos por la imposibilidad de las familias de dejarlos en casa. Y también coinciden en una petición: que a la vista de los resultados de asistencia se paralicen las de tercero, previstas para los días 24 y 25 de mayo.

Los centros concertados registraron sin embargo una participación muy diferente, con apenas ausencias. De hecho, en la mayoría de estos colegios el absentismo fue el de un día habitual.

Mientras en las aulas los alumnos que acudieron al centro educativo mostraban sus competencias en Lengua Castellana y Matemáticas, en muchas localidades se llevaban a cabo concentraciones o actividades de conciliación para los estudiantes. En Santiago menos de un centenar de personas protestaban ante la Consellería; en Boiro lo hicieron unos 300 padres de seis concellos; en Ourense se reunieron en el colegio de prácticas A Ponte y en Baio a las puertas del centro.

También hubo alternativas para conciliar. En Ribeira se ofreció la posibilidad, pero no se llegó a un número suficiente de alumnos, y en Lugo el AMPA del Luis Pimental organizó un campamento en el que los niños hicieron manualidades e incluso asistieron a un concierto. El debate de la Lomce y las reválidas llegó al Parlamento, que en el pleno de rechazó, con el voto en contra del PP, una proposición no de ley presentada por el BNG para derogar la ley orgánica.

«Paréceme tirar os cartos, porque os profesores xa evalúan aos nenos» 

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Loli Iglesias es la secretaria del ANPA del CEIP Luis Pimentel de Lugo y, junto con otros padres y voluntarios organizaron un campamento de actividades alternativo a la reválida.

Ayer, mientras una decena de niños jugaban al ajedrez y trabajan manualidades, reflexionaba sobre lo que considera un error: «Os profesores xa avalían aos nenos de sobra e con esta proba o único que se fai é tirar os cartos». Iglesias afirma que por una prueba no se pueden saber las habilidades y aptitudes de un niño a una edad tan temprana: «Podes ser un alumno brillante, ¿pero se tes un mal día? E ao revés, tamén pode pasar».

Esta madre también considera que con la reválida se ha generado una ansiedad innecesaria a los niños y lamenta las «amenazas» de algún profesor.

«No me iba a oponer porque ella quería hacerla, pero no entiendo la presión de 3 días»

 

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Pontevedra está dividida por la reválida. En dos partes y media: la de los padres que la refrendan o, al menos, no le ven la maldad; la de quienes la rechazan y han decidido no llevar a sus hijos; y la media restante, de quienes no están de acuerdo pero se encuentran con que sus hijos sí. Es el caso de Beatriz Montero, una madre que esperaba a que su niña saliera de la prueba: «Yo, que la haga porque es una ley y hay que obedecer, pero no estoy a favor. No me iba a oponer porque ella quería hacerla, y prefiero que la haga siempre que no sea vinculante», señaló, pero advirtió que no entiende «la presión de tres días de examen; me parece que es evaluar a unos profesores que ya están evaluando todo el curso». Su hija salía poco después tranquila y decía que el examen había sido «fácil».

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