La Tierra es un entorno único para la vida entre 700 trillones de planetas

Un estudio revela que la opción de hallar otro astro potencialmente habitable es remota

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REDACCIÓN / LA VOZ 25/02/2016 05:00 h

La vida y la Tierra misma es el producto de una inmensa casualidad, casi de un milagroso azar. Es el resultado de una lotería cósmica en la que se introdujeron 700 trillones de planetas y del bombo solo salió una bola: la Tierra. Es un astro único y las posibilidades de encontrar otro parecido en el universo con capacidad de sostener condiciones para la vida son muy remotas. Es lo que se deduce de un estudio de la Universidad de Upssala y de los Observatorios Carnegie de California que se publicará en Astrophysical Journal y cuyos resultados fueron avanzados por Scientific American.

Los investigadores, a partir del conocimiento que se tiene de los cerca de 2.000 exoplanetas descubiertos hasta el momento, localizados fundamentalmente por el telescopio Kepler, crearon un modelo en el que se simula por ordenador la formación de galaxias y planetas desde hace unos 13.800 millones de años y en el que llegaron a la conclusión de, al menos en el universo visible, existen unos 700 trillones de exoplanetas. Luego aplicaron las leyes de la física para descubrir cómo fue su evolución. Y ahí es donde advirtieron que la Tierra es, prácticamente, un lugar único, una anomalía cósmica que en poco o en nada se asemeja al resto de los astros de la Vía Láctea y de las demás galaxias conocidas.

«Ningún otro cuerpo del espacio puede acercarse a su capacidad para sustentar vida», explica el astrofísico Erik Zackrisson, de la Universidad de Upssala.

El estudio desafía el denominado principio de Copérnico, según el cual nuestro planeta no ocupa, ni mucho menos, un lugar privilegiado en el universo. De ahí que la ciencia se haya lanzado en las últimas décadas a la búsqueda de planetas potencialmente habitables más allá de nuestro sistema solar.

Pero también es verdad que los futuros descubrimientos puedan hacer variar el modelo ahora descrito. «Es cierto que existe una gran cantidad de incertidumbre en nuestros cálculos, porque nuestro conocimiento de todas las piezas es imperfecto», advierte Andrew Benson, de los Observatorios Carnegie. El trabajo se realizó a partir de la extrapolación de los datos aportados por los cerca de 2.000 exoplanetas descubiertos, de los que una parte muy pequeña parte son rocosos y pequeños como la Tierra.

«El modelo se hizo a partir del conocimiento que tenemos. Pero el telescopio Kepler no tiene tecnología para detectar cuerpos pequeños. La muestra es muy escasa y habrá que esperar a los próximos años para que con la entrada en funcionamiento de los nuevos telescopios tengamos más datos», corrobora el astrofísico y divulgador Borja Tosar.

Hipótesis de la Tierra Rara

La visión puede ser limitada, pero encaja con la hipótesis de la Tierra Rara formulada hace unos años y que apunta, en oposición al principio de Copérnico, que las formas de vida multicelulares, especialmente las inteligentes, son una excepción en el universo, ya que para que aparezcan es preciso que se den unos requisitos muy particulares y un gran número de coincidencias.

En el caso de la Tierra, las casualidades empezaron con la fortuna de que el asteroide que colisionó con nuestro planeta y que dio lugar a la Luna lo hizo en el ángulo justo para que ninguno de los dos cuerpos se aniquilaran. Ningún otro planeta conocido tiene un satélite tan grande como el nuestro en relación a su tamaño.

Atmósfera, escudo protector y el efecto benéfico de la Luna y Júpiter

La Luna no solo sirve de escudo protector contra el impacto de asteroides, sino que «mantiene a raya el eje de rotación de la Tierra, lo que evita cambios climáticos catastróficos», según Borja Tosar, y las mareas que genera propiciaron el paso de la vida del mar a la tierra. «Es en las charcas calientes intermareales -añade el astrofísico- donde se cree que pudo surgir la vida». La posición de la Tierra en el sistema solar también es privilegiada, ya que tiene un cuerpo gigante, Júpiter, que la protege de cometas y asteroides. Tiene, además, una atmósfera casi única que hace posible la vida, un efecto invernadero y un campo magnético que la protege de las radiaciones. Son solo algunas de las variables que han convertido al planeta en el único con billete premiado en la lotería del universo.

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