Cirugía con sesión privada de cine

Ver películas durante una operación permite reducir la sedación de los pacientes

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ourense / la voz 21/12/2015 19:13 h

Si usted tiene miedo a volar, los simuladores pueden ser la solución; si no, siempre tiene la opción de quedarse en casa. Cuando el miedo es al quirófano, la alternativa sofá no suena idónea. Las nuevas tecnologías llegan en su auxilio si debe enfrentarse a una cirugía sin anestesia general. Para relajar la mente y evitar comentarios poco lúdicos en torno a la mesa de quirófano -ya se sabe: pásame el martillo, está sangrando o corta por ahí-, las gafas son una opción.

Unas gafas tecnológicas, claro, que lo sumerjan en aguas abisales, lo lancen a una estación espacial, lo acunen entre olas surferas o lo aventuren en el antiguo Egipto. Ver imágenes relajantes durante una operación podría evitarle medicamentos y proporcionarle sedación sin necesidad de fármacos.

José Carlos Gutiérrez tiene 68 años y se sometió hace poco más de un mes a una operación en una pierna al abrigo de unas gafas 3D. Lo hizo en el centro médico El Carmen, un complejo privado de la ciudad de Ourense que presume orgulloso de ofrecer un servicio no sanitario que está demostrando sus ventajas para la salud. «Gracias a las gafas 3D -explica el equipo de anestesistas-, no es necesario aplicar sedación total al paciente lo cual, además de suponer un ahorro, facilita notablemente la recuperación postoperatoria ya que es más rápida».

El problema para muchas personas que se someten a una cirugía menor no es la patología en sí, sino el hecho de enfrentarse a la operación. La anestesia cumple su función en la parte del cuerpo que va a ser intervenida, pero la mente está despierta y sometida a la inevitable presión del quirófano.

Atacar la ansiedad

En El Carmen se les ha ocurrido atacar la ansiedad desde el cerebro. Los pacientes que lo desean -unos 300 en los últimos cuatro meses- pueden ponerse unas gafas tridimensionales que, con el apoyo de un reproductor blu-ray y una red wifi, les ofrece un documental mientras dura la intervención. El menú audiovisual se pone a disposición del paciente en la consulta preoperatoria y este elige en función de sus gustos.

José Carlos escogió una cinta sobre el mundo submarino que lo mantuvo ajeno a la operación: «Pincháronme na espalda para a operación, pero eu estaba esperto e non me sedaron nin nada. As imaxes foron como unha especie de sedación psicolóxica. Imaxino que todo dependerá de cada paciente, pero é certo que te esqueces un pouco da intervención. Así é máis fácil escapar do quirófano e pensar noutras cousas».

Además de imágenes, las gafas garantizan un sonido cinematográfico especialmente útil para abstraerse del entorno.

Para los profesionales, tener sobre la mesa a un paciente relajado y entretenido facilita el trabajo. Para los enfermos, mejora la recuperación por el menor uso de fármacos y alivia la tensión; además, los más audaces pueden observar su propia intervención conectando las gafas a las torres de artroscopia, por ejemplo. Cine sanitario, en este caso.

Ángeles Iglesias, enfermera coordinadora de quirófano, destaca la buena acogida: «Algún ata se queixa de que acabe a operación: Pero se inda non acabou a película!». Y no falta, ríe, el que protesta por el menú: «Un señor maior insistiu en que el o que quería era ver unha película de chicas».

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