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Once eléctricas piden normas a largo plazo en la cumbre climática de París

«Una señal clara sería el precio del CO2», concreta un directivo español

toronto / efe, 12 de octubre de 2015. Actualizado a las 05:00 h. 0

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Once de las principales compañías eléctricas del mundo, incluida la española Iberdrola, solicitaron ayer que la cumbre climática que se celebrará en París a finales de año (COP21) facilite la puesta en marcha de mecanismos que permitan aumentar las inversiones en el sector eléctrico.

La petición está contenida en un informe dado a conocer ayer y elaborado por Global Sustainable Electricity Partnership (GESP), un grupo formado por American Electric Power, Électricité de France, Eletrobras, Enel, EuroSibEnergo, Hydro-Québec, Iberdrola, Kansai, RWE, RusHydro y State Grid Corporation of China: un conglomerado de firmas que emplean a 2,4 millones de personas y proporcionan electricidad a 1.200 millones de clientes de todo el mundo.

En una carta abierta firmada por los presidentes de las once compañías y dirigida a los negociadores que se reunirán en París del 30 de noviembre al 11 de diciembre para acordar reducciones a las emisiones de CO2, GESP señala que la electricidad es la clave para luchar contra el cambio climático: «El mundo se enfrenta al desafío de reducir emisiones de gases con efecto invernadero para responder al cambio climático a la vez que asegurar el crecimiento económico y el desarrollo. La electricidad es el corazón de esta respuesta», dijeron los directivos de las compañías eléctricas.

La directora ejecutiva de GESP, Martine Provost, declaró que con el informe, las 11 compañías que integran el grupo quieren «hablar con una sola voz» a los negociadores de COP21: «Lo que intentamos es que los negociadores estén en condiciones de guiar al mundo en la dirección correcta porque las políticas específicas de los países derivarán directamente de las decisiones que se tomen en París», explicó Provost.

La directora de GESP, que tiene su sede en Montreal (Canadá), destacó que el informe hace «cuatro recomendaciones cruciales para asegurar que seremos capaces de realizar de forma efectiva y eficiente esta transición energética». Estas son: establecimiento de políticas estables, claras y a largo plazo para el desarrollo energético; la puesta en marcha de un planteamiento ordenado de los sistemas de electricidad; la promoción de asociaciones público-privadas; y el desarrollo de nuevas tecnologías para reducir las emisiones.

El papel de las empresas

Gonzalo Sáenz de Miera, director de prospectiva regulatoria del área de presidencia de Iberdrola, dijo que el informe «es una visión rigurosa sobre el papel que puede jugar la electricidad en relación a la solución del problema del cambio climático».

Sáenz añadió que las compañías eléctricas ven el desafío de las reducciones de emisiones como «una clara oportunidad». «El hacer frente al cambio climático va a generar oportunidades para invertir. Y las inversiones que se van a tener que realizar en los próximos años van a venir muy del lado del sector eléctrico, que tiene las principales tecnologías para descarbonizar, para generar energía sin CO2», explicó.

Los análisis de la Agencia Internacional de Energía indican que «alrededor del 60 % del total de las inversiones en energía habrá que hacerlas en el sector eléctrico y, de hecho, la energía eléctrica es la única que aumentará su demanda en los próximos años», según el directivo español. Por eso, añadió: «De París necesitamos dos cosas: unos objetivos claros de reducción de emisiones, y señales políticas y regulatorias claras. Y ahí, si tuviéramos que elegir, una señal clara sería el precio del CO2».

El aumento de la inversión se va a producir tanto en la generación de electricidad (especialmente renovables y ciclos combinados) como en redes eléctricas. «Vamos a tener sistemas de gestión mucho más complejos, pero también inteligentes y más sostenibles», concluyó Sáenz.

Objetivo: eliminar las emisiones en el 2050

La COP21 debe marcar una nueva meta global a largo plazo, como la eliminación de las emisiones de carbono para el 2050, según dijo ayer el director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), el brasileño Achim Steiner. Para él, «un acuerdo que carezca de un objetivo a largo plazo y que simplemente diga que los países van a hacer un poquito más de lo que ya hacen será insatisfactorio para el público, los mercados financieros y para muchos países», advirtió.

Mientras Steiner decía desde Lima -la semana pasada se reunieron en la capital de Perú los gobernadores de la ONU, Banco Mundial y FMI- que la humanidad necesita «eliminar las emisiones de carbono. Eso es lo que nos dice la ciencia, y sería un gran paso que eso pudiera estar presente en el acuerdo de París de este mismo año», su máximo jefe, el director general de la ONU, Ban Ki Moon, apoyaba esta teoría desde la cercana Bolivia, adonde acudió a la segunda Conferencia Mundial de Pueblos sobre el Cambio Climático y la Defensa de la Vida.

Ban abogó por el compromiso que tienen que llevar a cabo todos los países en la COP21: «Ya sabemos qué tenemos que hacer para abordar el cambio climático, necesitamos un acuerdo robusto en París, que sea un compromiso para todos los países», dijo.

El surcoreano hizo hincapié en el hecho de que «todos los países se tienen que comprometer a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, necesitamos acciones de todos en todas partes: de los gobiernos, la sociedad civil, las autoridades locales y de los pueblos indígenas».

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Y planteó a los países desarrollados que emitan una «señal clara de que la transformación de la economía global es inevitable». «Tienen que ofrecer -explicó Ban- una vía política creíble para cumplir sus compromisos de contribuir con 100.000 millones de dólares hasta 2020, esto es crítico para lograr confianza».

Por su parte, el presidente de Bolivia, Evo Morales, planteó que los recursos económicos que las «potencias imperiales» usan en su gasto militar sean destinados a financiar la lucha del mundo contra el cambio climático.

Un tribunal «climático»

Morales hizo esa propuesta y otras nueve en un documento que entregó al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, durante la visita de ambos al pueblo boliviano de Vila Vila. Entre las medidas también esta constituir un Tribunal de Justicia Climática para juzgar a países que no cumplen con los compromisos de reducción de gases contaminantes.

Todos los responsables que participarán de alguna manera en la COP21 podrían compartir lo que explicó el brasileño del Pnuma, Achim Steiner: «París no es el final del viaje para garantizar que la temperatura global no se elevará en 1,5 o 2 grados (generando las peores consecuencias del cambio climático) pero es un punto crítico para adoptar una acción global en este desafío», destacó Steiner.

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