La explosión de un cohete pone en jaque al sector privado espacial

El fallo podría retrasar el envío de misiones tripuladas en naves de empresas


redacción / la voz

La estación orbital internacional (ISS) ha perdido momentáneamente el cordón umbilical que la une a la Tierra, lo que de paso se ha llevado parte de la credibilidad de la industria privada del espacio. La explosión el domingo del cohete Falcon 9 de la empresa Space X, encargada de poner en órbita la cápsula de carga Dragon, no solo ha supuesto la pérdida de los víveres y suministros para los tripulantes de la ISS, así como los experimentos que transportaba, sino que ha sido un duro varapalo para una sociedad a la que la NASA había contratado sus servicios por 1.500 millones de euros. No ha sido el único contratiempo para la industria, que en octubre del pasado año vio como la cápsula Cygnus, de la firma Orbital Science, saltaba en pedazos tras un fallo en el cohete Antares. Su misión también era llevar suministros a la estación espacial, al igual que la de la nave de carga rusa Progress, que en abril de este año se desintegró en la atmósfera, lo que obligó a suspender el programa de vuelos, que se reanudarán el próximo viernes.

Sucesivos fracasos

Estos sucesivos fracasos no comprometen a los miembros de la tripulación permanente del complejo orbital, que tienen víveres y oxígeno hasta octubre y cuyo relevo de astronautas está garantizado con las naves tripuladas rusas, pero sí ponen en entredicho la capacidad de la industria de mandar cosmonautas al espacio. Este desafío está cada vez más cercano, ya que la NASA firmó un jugoso contrato con Space X y Boeing para enviar a partir del 2017 vuelos humanos a la ISS.

La NASA, pese al fallo en el Falcon 9, del que aún se desconocen los motivos, reafirmó ayer su confianza con la industria. «Este fracaso no debería comprometer la capacidad de la empresa para poner astronautas en órbita», destacó ayer la agencia en un comunicado. Una opinión parecida mantiene el astrofísico Borja Tosar, quien cree que «la carrera espacial no se ve comprometida para nada, aunque sí es un golpe para las acciones de Space X».

Hasta el momento, la compañía estadounidense tenía un historial inmaculado, ya que el del domingo fue su primer fallo serio en 19 lanzamientos. «Estaba rompiendo todas las estadísticas y era muy llamativo que no tuviera ningún error, por lo que se estaba comiendo el mercado», explica el astrofísico y divulgador científico Daniel Marín, quien, por contra, sí considera que este contratiempo puede suponer un aplazamiento en los planes de su misión humana. «La NASA -apunta- se toma muy en serio la seguridad en sus vuelos tripulados, por lo que es de esperar que exija más pruebas para el lanzamiento del futuro Dragon V2, lo que probablemente supondrá un retraso».

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