«Mi petroglifo preferido es el que bauticé con el nombre de mi hija»

Luis Leclere, apasionado de la historia, descubrió 51 localizaciones de arte rupestre

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REDACCIÓN / LA VOZ

Desde hace una década, la vida de Luis Leclere transcurre entre petroglifo y petroglifo. Este apasionado de la historia, natural de Pontevedra, se trasladó a Santiago por trabajo y allí se empeñó en potenciar el arte rupestre de toda la comarca. Su ahínco y la labor que realiza con sus compañeros del colectivo A Rula han dado sus frutos. Compostela pasó de las 14 localizaciones a las 103. Y a ser un punto a tener en cuenta en el mapa del arte prehistórico gallego.

-¿Qué le llevó a convertirse en un cazador de petroglifos?

-Siento pasión por la historia y la arqueología, así que me quedé encandilado con ellos. Al principio visitaba petroglifos ya conocidos, pero como están en situación de abandono empecé a conocer y a descubrir otros que no estaban catalogados, y a buscar más.

-¿Cuántos más?

-En estos dos años que el colectivo A Rula, del que formo parte, lleva constituido como asociación descubrimos un total de 51 localizaciones con arte rupestre, de las cuales 38 son de Santiago y 25 de la zona de la Portela de Villestro. También hay algunas en Muros, en el castro de Santa Tegra... Antes se entendía que se encontraban sobre todo en las Rías Baixas, pero cada vez más estudios demuestran que también los hay en zonas que se consideraban marginales. Ese es el caso de Santiago, donde pasamos de las 14 localizaciones a las 51 actuales.

-¿Y qué pasa cuándo los encuentran?

-Notificamos su existencia al concello correspondiente y pedimos a Patrimonio que procedan a su catalogación y cuidado. Después intentamos difundir su existencia.

-¿Qué hay de su conservación por parte de Patrimonio?

-Los principales focos de arte rupestre están desapareciendo a marchas forzadas por los incendios, la tracción de madera con maquinaria pesada... Se inició con Campo Lameiro lo que parecía una política que iba a conllevar un intento de escudo y de conservación general en toda Galicia, pero se quedó en un parque rupestre con sus grandes limitaciones y sus pocas ambiciones.

-¿Se mira hacia otro lado?

-Sí. Si tuviésemos la capacidad administrativa... el problema es que concello y Patrimonio se pasan la pelota y no ejecutan. Además la Xunta ha dado otra vuelta de tuerca a la ley de Patrimonio que en la práctica implica que antes, por el hecho de descubrir un petroglifo, ya contaban con la máxima protección. Ahora solo la tienen virtualmente. Tampoco se pueden estudiar, porque por ejemplo para hacerles un calco hay que pedir autorización, por lo que recurrimos a las nuevas tecnologías para avanzar. La ley prohíbe la prospección para buscar patrimonio.

-Dejando de lado los impedimentos, ¿con qué petroglifo se queda de los que descubrió?

-Mi preferido es el de Pedra Mencía, porque fue uno de los más grandes de la Devesa da Rula (Santiago) y coincidió en la época en la que nació mi primera niña. Así que es mi favorito porque lo bauticé con el nombre de mi hija. No es muy científico, pero me lo permitieron, aunque tiene doble denominación, también se llama Devesa da Rula 2.

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