Bernardino Lombao, el preparador físico de Aznar: «A Mariano Rajoy ya le he dicho que pasear al perro no es hacer deporte»

El entrenador de José María Aznar sigue saltando con pértiga a los 76 años

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REDACCIÓN / LA VOZ

La relación del preparador físico Bernardino Lombao (Ribas do Sil, 1938) con José María Aznar cumple ahora 20 años. «Cuando lo cogí estaba hecho una ruina total. Y míralo ahora, es una máquina», se enorgullece mientras prepara la pértiga para su siguiente salto. Sí, porque este lucense, amante del caldo y de las castañas, sigue activo a sus 76 años.

-¡Salto con pértiga! ¿Con 76 años?

-Sí, hombre sí; ahí la única clave es acertar luego con la colchoneta, je, je. Y vallas. Sesenta metros en pista cubierta. Sigo compitiendo en los Campeonatos del Mundo de Atletismo, en la categoría de 75 a 80 años. El problema es que en España me estoy quedando solo, no tengo rivales. Pero es igual... Me he puesto fecha de caducidad para el 2043, cuando cumpliré 105. Mira, en los campeonatos del 2009 participó un lanzador de peso y disco de 104. Murió dos años después. Había sido sexto en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín. ¡Una pasada!

-Usted empezó en el atletismo, pero triunfó en el balonmano y llegó a ser internacional.

-Sí, ganamos varias Ligas en los sesenta. Pero dejamos todos el equipo cuando echaron a Joaquín Fernández.

-¿Por qué lo echaron?

-Hicimos una gira por Checoslovaquia y jugamos un partido contra el Hannover alemán. Después lo pillaron en la cama con el presidente de ese club, je, je. Nos fuimos en solidaridad con él. Con el Granollers, éramos la base de la selección.

-¿Sigue entrenando a José María Aznar?

-Bueno, ahora más bien me entrena él a mí (ríe). La semana pasada hizo 32 series de 60 metros con 20 segundos de recuperación entre cada serie. ¡Impresionante! Pero cuando lo cogí hace 20 años estaba hecho una ruina total. No aguantaba corriendo ni 10 minutos.

-¿Y cuál es la fórmula mágica?

-Cuidar la alimentación, reírse, dormir nueve horas al día y hacer ejercicio. Pero nada de máquinas de gimnasio para trabajar los bíceps. El que se hizo toda la vida en el patio del colegio. Ejercicio de verdad, al menos cinco días a la semana. Pero claro, ahora los coles no tienen ni patio. Cuando yo nací, nadie se planteaba lo de cuidarse porque pocos llegaban a los 70. Ahora cualquiera alcanza los 90, pero la clave es estar bien. Y en la escuela se debería aplicar el entrenamiento de los niños de la antigua Grecia: carrera, salto de longitud, jabalina y, si es posible, lucha. La gran tragedia de la sociedad actual es el sedentarismo, y es un problema de educación.

-¿Y no se anima usted a intentar la fórmula Aznar con su paisano Rajoy?

-¡Qué va! A Mariano Rajoy ya le he dicho por medio de dos conocidos que pasear al perro no es hacer deporte, je, je. No hay nada que hacer [bromea]. Le dije que hiciese trabajo de piernas al menos cada diez días: multisalto, sentadillas... No hay más que verle bajar la escalerilla del avión para darse cuenta de que no tiene piernas. ¡Como nueve de cada diez personas! Obama; ese sí que baja bien.

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