Estadounidense a los 102 años

Felicidad Lage Lage, de Taboada, acaba de jurar lealtad a la bandera americana

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carballo / LA VOZ 01/04/2015 15:51 h

Felicidad Lage Lage, Tita para amigos y familiares, fue emigrante dos veces. La primera cuando de joven, en 1930, dejó su Taboada natal, en Lugo, para embarcarse hacia Argentina, donde tenía familia. La segunda en 1986, al poco de enviudar, al abandonar Buenos Aires para instalarse en Chicago, donde ya estaban sus hijas. Ahora, con 102 años recién cumplidos, acaba de obtener la ciudadanía estadounidense. Juró lealtad a la bandera el pasado día 18 de marzo, casualmente el de su cumpleaños, en un acto con otras 50 personas, que hasta ese momento también eran extranjeros. Aprovechó que se celebraban elecciones municipales para votar por primera vez. Fue un doble bautizo. Un día «muy feliz para ella», cuenta su hija, Alba Guerra, actriz y cantante. Más lo sería si en enero no hubiese padecido el infortunio de caerse en una visita a Orlando, con heridas en cadera, costillas y pulmón que la han postrado en una silla de ruedas y la obligan seguir una complicada rehabilitación.

Es Alba, una de las dos hijas (tiene además dos nietos y seis bisnietos), quien explica la vida de Tita. Nació en Vilariño de Abaixo, en la parroquia de Vilela (Taboada). En Argentina, adonde llegó desde el puerto de Vigo, fue niñera, costurera y dama de compañía de una famosa artista. Vivía en la calle Corrientes de Buenos Aires: desde su balcón vio cómo se construía el Obelisco y pasar el féretro de Carlos Gardel entre multitudes, de camino al cementerio de Chacarita. Se casó con un emigrante de Pontevedra. Viajaron mucho, progresaron. Pocos meses después de que falleciese, emprendió rumbo a Chicago, y hasta hoy. Cuando cumplió los 100 le preguntaron cuál es el secreto para llegar tan bien a tan vieja: «No se calienten por nada, manténganse alegres, caminen mucho, tomen un vinito, y después... Me cuentan», relata la hija.

Volvió a su casa natal hace 29 años. Encontró todo muy cambiado. Inició tres veces los trámites para hacerse americana, y a la tercera fue la vencida. Los medios de Chicago destacaron lo excepcional de lograr la nacionalidad a esa edad, aunque no es un caso único: ha habido alguno de 106. A menudo, Tita habla gallego: la patria que es la infancia nunca se olvida.

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