Efectos de un fenómeno que solo se puede ver en la Tierra

La transformación de sombras de árboles u otros objetos resulta una de las consecuencias más llamativas

.Imagen de las sombras que proyectan unos árboles durante un eclipse
Imagen de las sombras que proyectan unos árboles durante un eclipse

19/03/2015 05:00 h

El planeta Tierra es el único de todos los del sistema solar en el que se producen eclipses solares perfectos. La razón es que desde aquí, por un juego óptico de perspectiva, la luna se percibe exactamente del mismo tamaño que el Sol, aunque en realidad esta sea mucho más pequeña. Eso, como explica Borja Tosar, permite un «encaje perfecto, dejando a la vista la cromosfera solar, lo que sería la atmósfera del Sol y que constituye la parte luminosa alrededor del círculo de un eclipse total». Y eso, añade, nunca podría observarse desde otros planetas como Marte porque sus lunas no llegan a tapar completamente ese astro. O Júpiter, donde esta lo oculta al completo.

Los gallegos no podrán observar ese anillo luminoso producto de un nuevo eclipse total hasta el 2026. El último se produjo en 1912. «Aunque parezca mucho tiempo esperar más de un siglo por un eclipse, puede decirse que resulta ser buena temporada para eclipses solares totales en Galicia. De media, si no nos desplazamos de un pueblo o una ciudad concreta, tocaría uno cada 400 años, por lo que aunque hay que esperar más de un centenar de años, somos afortunados de poder tener un eclipse gallego dentro de relativamente poco», explica.

Observar uno de esos fenómenos astronómicos en su fase total y perfecta es complicado. La razón es que se ven en una franja muy estrecha de tan solo unos pocos kilómetros como sucederá mañana. En este caso son las Feroe y Svalbard las afortunadas. De hecho, como informa AFP, los cazadores de eclipses se reunirán mañana en este último archipiélago para observar los tres minutos de noche que se vivirán en pleno día. Y los 2.000 habitantes del lugar los esperan con alegría, ya que harán el agosto en marzo al cobrar a los amantes de ese fenómeno por una habitación doble al día 572 euros.

En Galicia, en cambio, habrá que conformarse con observar las curiosas sombras que produce el eclipse parcial. Las hojas de los árboles, por ejemplo, proyectan formas de lo más curiosas. Pero ese es solo uno de los muchos efectos que se producen con un eclipse. Y desmenuzándolos también se han hecho grandes descubrimientos para la ciencia como el del helio, un elemento químico al que Jenssen bautizó precisamente con el nombre del astro Sol.

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