Dos españoles, entre los aspirantes para el quimérico viaje a Marte

r. r. garcía REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

La empresa Mars One seleccionó a cien candidatos para un vuelo sin retorno

17 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Mars One continúa con su disparatada ficción: montar una colonia humana en el planeta rojo a partir del 2023, año en el que se realizaría el primer viaje sin retorno, levantar un gran plató y retransmitir sus vivencias en una especie de Gran hermano marciano con cuyos derechos televisivos se financiaría la misión. Como guion televisivo tiene gancho, de hecho entre los impulsores de la compañía privada se encuentra el creador de Gran hermano, pero las posibilidades de que se pueda convertir en realidad en los plazos previstos son inexistentes. Es un proyecto absolutamente inviable. Pura ficción. Lo es incluso para la NASA y demás agencias espaciales, aunque como estrategia de márketing ha sido de las más exitosas desde que se lanzara hace unos tres años.

Como reclamo ha funcionado hasta el punto de que 202.585 personas en todo el mundo se apuntaron como aspirantes -pagando las correspondientes cuotas- para un hipotético e irrealizable viaje sin retorno al planeta rojo. Tras varias selecciones, Mars One anuncia ahora en su página web que se ha quedado con cien candidatos, entre los que se encuentran dos españoles y entre los que habrá que realizar nuevas cribas antes de designar a la tripulación inicial, cuyo número aún no se ha detallado. Pero ninguno llegará al planeta rojo. Lo primero por algo tan básico como que, a día de hoy, no existe ningún cohete con la potencia suficiente como para transportar a Marte el material necesario para montar una colonia. El prototipo más avanzado es el Falcon Heavy, de la compañía privada Space X, que como mucho podría llevar una carga útil de cinco a diez toneladas (no es lo mismo ir a Marte que a la Estación Espacial Internacional).

Que se sepa, Mars One no ha establecido ninguna negociación con Space X y a la NASA aún le quedan varios años de pruebas con su proyecto Orion. En el mejor de los casos también sería imposible que en el 2016 llegase a Marte, según el calendario previsto, una nave con la primera provisión de alimentos e instrumental, ya que, para que sirviesen de algo, tendrían que suponer algo más de diez toneladas.

Radiación insoportable

Aun así quedaría otro pequeño detalle por resolver. Una vez lanzado el cohete, qué cápsula, ahora inexistente, llevaría a los primeros humanos al planeta en el 2023. Una cosa es enviar una sonda automática y otra una nave para un trayecto de 500 días. Al margen de las cuestiones técnicas, la tripulación debería resistir la enorme radiación que conlleva un viaje así. O, dicho de otra forma, los primeros aventureros morirían antes de poner el pie en Marte. En el futuro puede que se resuelvan estos contratiempos con «investigación, mucha investigación previa», según resume Javier Martínez Frías, científico del Centro Nacional de Astrobiología, un instituto colaborador con la NASA. Pero ahora mismo, y a corto plazo también, son obstáculos irresolubles.

Aunque no parecen serlo para los dos candidatos españoles, Pablo y Ángel. El primero es un licenciado en Físicas de 37 años con un doctorado en Electroquímica que trabaja como profesor particular y experto en judo. «Personalmente -explica- siempre he creído que el futuro de la humanidad está ahí afuera y quiero ayudar a que esto ocurra. Este proyecto podría ser la puerta a cumplir la mayor parte de mis sueños». Los juegos de rol, la caza y la aventura son sus aficiones. Ángel, de 39 años y que hasta el pasado trabajó como técnico de software de monitorización de energía solar, asegura que sueña «con los viajes especiales». «Me considero -dice- un filántropo, una persona amable, y siento que podría llevar a la humanidad más allá de nuestras fronteras».