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Estudiantes gallegas crean un dron que transporta órganos para trasplantes

La iniciativa opta a ganar un millón de dólares en un concurso en Dubái

redacción / la voz, 28 de enero de 2015. Actualizado a las 13:20 h. 0

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Una inmensa expectación acompañó la prueba de vuelo del pasado lunes en Teo, que más bien era una prueba de fuego. Tays Ferrer, Susana López, Macarena Arca y Andrea Magán llevaban muchos meses poniendo a punto su dron y acoplándole la nevera que permitirá transportar órganos para trasplantes. Pero faltaba lo esencial: saber si despegaba.

Y vaya si lo hizo. «Teníamos miedo de que no aguantase el peso -admite Tays-, pero funcionó bien y la verdad es que nos hemos quitado una losa de encima». Ahora todo está a punto. El martes que viene, estas alumnas de la Escola Universitaria de Deseño Industrial (EUDI) de Ferrol partirán hacia los Emiratos Árabes Unidos, donde son finalistas del concurso Drones for Good, que les abre la posibilidad de ganar un millón de dólares.

La competencia será dura: un proyecto para controlar la caza furtiva de rinocerontes, otro para limpiar ventanas, un detector de personas en edificios incendiados... «En Dubái tendremos solo 5 minutos para exponer el proyecto y hacer volar el dron», resume Tays, más aliviada ahora que sabe que sí vuela.

El proyecto de las chicas de EUDI va mucho más allá y plantea la creación de «una red logística para el trasplante de órganos mediante drones», resume Eduardo Guillén, profesor de Organización de Empresas en este centro de la Universidade da Coruña y uno de los impulsores de la iniciativa.

Intentamos reemplazar el transporte de órganos por carretera e incluso por avión de pequeña y media distancia, y sustituirlo por drones. La autonomía de vuelo impide por ahora realizar largos trayectos, como entre Galicia y Cataluña, «pero sí recoger un órgano en el aeropuerto coruñés y pasarlo a un dron para que aterrice en la azotea de un hospital de Ferrol». El traslado, en muchos casos, se haría directamente entre hospitales. «En esa azotea estaría el equipo médico esperando por el órgano para bajarlo al quirófano», añade Guillén. El control de vuelo se realiza desde tierra.

El cuadricóptero que las estudiantes llevarán a Dubái es un prototipo a escala con capacidad para mover un kilo y medio de peso que valdría ya para el traslado de pequeños órganos, como por ejemplo córneas. Pero para un hígado, que puede pesar 4 kilos, se necesitaría un dron de mayores dimensiones.

Control de la temperatura

Lo que han hecho en la escuela es diseñar y acoplar una nevera «que permite controlar la temperatura desde tierra para que el órgano vaya en condiciones óptimas, sustituyendo las actuales bolsas de hielo», añade Tays. El proyecto cuenta con el apoyo de la firma CartoUAV y está financiado por el grupo IFFE, con el que han constituido la empresa Dronlife S.L. Si la iniciativa resulta premiada, el millón de dólares sería reinvertido para desarrollar en la propia EUDI un aparato más específico, capaz de transportar también los órganos más pesados.

Ese dron definitivo costaría «entre 100.000 y 150.000 euros y podría interesar a sistemas de salud públicos o privados, o a empresas que gestionen el servicio» y que quieran ganar velocidad en el traslado de órganos para trasplante, destaca Guillén. A día de hoy, el coste de un aparato de este tipo (sin la nevera desarrollada por el equipo de la escuela ferrolana) cuesta «más de medio millón de euros».

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