Enganchadas a las pulseras de gomas

En solo tres meses, la moda llegada de EE.UU. de confeccionar estos abalorios se ha convertido en un auténtico furor en Galicia

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Son solo pequeñas gomas de colores, pero se han convertido en el juguete más deseado por los niños, y sobre todo niñas, de Galicia, España, y la mayor parte del extranjero. La moda ha llegado importada de Estados Unidos, donde el interés por confeccionar pulseras con este material lleva sumando adeptos desde hace ya más de tres años años, cuando el ingeniero de Nissan, Cheon Choon Ng decidió contentar a sus hijas y diseñar un pequeño telar para elaborar estos accesorios, ya que sus dedos eras demasiado gordos para poder hacerlas manualmente. Desde aquella y hasta ahora se ha levantado un gran imperio en torno a esta industria, que ya ha despachado más de tres millones de unidades -135.000 en España-, y al que le han salido numerosos competidores a ambos lados del Atlántico, puesto que los ingresos están siendo multimillonarios. Y todavía podrían serlo más, ya que en Galicia hace apenas tres meses que llegaron, y lo han hecho para quedarse, porque se han convertido en un auténtico furor.

Carlota, la hija mayor de Noemí Álvarez, puede calificarse ya como una auténtica experta en la confección de estas pulseras, «y tiene tal facilidad que ya las hace rapidísimo. Incluso dice que es más fácil hacerlas con las manos que con los telares», explica esta madre ferrolana, que confiesa que las descubrieron porque en Navidades una amiga suya que vive en Canadá se las regaló cuando vino de vacaciones. El obsequio despertó la curiosidad de la pequeña y sus amigas, que removieron cielo y tierra para hacerse con las gomas, enganches y demás accesorios.

«Incluso llegamos a mirar por Internet para comprar un telar, que costaba sobre 25 euros, pero luego ya empezaron a aparecer por aquí, y mucho más baratos. Esta semana mismo acabamos de comprar por 6 euros la máquina y 600 gomas, aunque también puedes comprar 300 gomas por 4 euros. Ahora están baratísimas en los chinos, y es que lo que no inventen los chinos...», bromea esta ferrolana.

El gran interés por la confección de estas pulseras ha hecho que incluso en algunos colegios hayan prohibido a los alumnos realizarlas durante el horario lectivo porque dicen que se distraen. Sin embargo, en otros centros educativos gallegos han invitado a los escolares a realizarlas para venderlas a 1 euro y conseguir dinero para realizar la excursión de fin de curso.