Cuando Keops «fala galego»

Un cirujano ourensano publica sobre la lactancia en el antiguo Egipto y un grupo coruñés investiga el código geométrico de su arquitectura

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Las mujeres del Antiguo Egipto daban el pecho a sus hijos hasta los tres años de vida, conocían perfectamente los beneficios inmunológicos de la leche y, cuando no podían amamantarlos por algún motivo, recurrían a nodrizas, muy bien consideradas. Dieciocho visitas al país de las pirámides como miembro de la Sociedad Española de Egiptología y otras agrupaciones de referencia, así como varias publicaciones en National Geographic, avalan las investigaciones del ourensano Manuel Juaneda-Magdalena. Este cirujano del hospital Abente y Lago, vinculado a la Unidade de Patoloxía Mamaria, lleva más de media vida estudiando la medicina de aquella civilización. A las librerías está a punto de llegar su obra La lactancia en el antiguo Egipto (Alderabán Ediciones).

«Las necrópolis que se van descubriendo están casi siempre llenas de niños, porque el 50 % de los nacidos morían antes de llegar a los cinco años -ilustra Juaneda-Magdalena-. Las mujeres daban a luz a su primer hijo con 13 o 14, y tenían 5 o 6 vástagos hasta que morían, a la edad de 30 o 35». Todas sabían que el bebé que no lactase «era un muerto probable».

En otro orden del conocimiento, buscar el código geométrico de la arquitectura egipcia, saber en qué trama se basaban para crear sus casas o sus templos, es el objetivo de un grupo de arquitectos dirigidos en A Coruña por José Emilio Domenech de Aspe. Un primer trabajo coordinado por él y realizado por Mariluz Blanco les permitió acreditar el uso, a partir de la IV Dinastía, de un modelo «basado en los cuatro primeros números» al que se ajustan como un guante edificaciones como la mastaba de Herneith, el templo de la Pirámide de Keops, el de la Esfinge o el de Menkaura.

Lo que esto significa es, según su criterio, que los egipcios «elaboraron muy pronto un sistema de proporcionalidad que aplicaron de forma casi invariable al menos hasta el llamado Siglo 0», apunta Domenech. A partir de ese método de proporciones que Mariluz Blanco denomina «generadores geométricos», los arquitectos obtienen una trama de cuadrículas a distintas escalas que se ajusta a las plantas de las diferentes construcciones.

Domenech sostiene que «en la IV Dinastía ya estaba codificado, y que los egipcios pasaron treinta siglos perfeccionando el sistema», hasta el punto de que había «un modelo proporcional establecido para el faraón, que ocupaba equis cuadrículas, otro para un dios... Para hacer el templo de una ciudad de cuatro mil habitantes mandaban hasta las piedras cortadas», ironiza.

Sobre la pervivencia de estos generadores al menos hasta el arranque del siglo I investiga ahora Isabel Álvarez, mientras Carlos Domenech indaga en la posible aplicación de la trama en excavaciones, pues permitiría deducir la ubicación de los edificios principales.

Luxaciones de hombro y templos

El dibujo superior es una escena de la construcción de un mueble, hallado en la tumba de Ipuy (poblado de Deir el-Medina). Aquí se ven carpinteros trabajando y cómo algunos sufren accidentes laborales. Uno de ellos tiene una luxación en un hombro y es ayudado probablemente por un médico que procede a reducirle esa luxación como se haría hoy. Más abajo se recoge la planta del templo de la pirámide de Keops, ajustado a la trama cuadrangular del sistema de proporciones egipcio, tal y como lo interpretan José Emilio Domenech y Mariluz Blanco en su trabajo sobre el código geométrico de la arquitectura egipcia.