La nueva retención fiscal embrolla la venta de la lotería de Navidad

Muchas participaciones no indican que Hacienda podría llevarse un 20 %

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La presidenta de Agadea y un lotero muestran las papeletas con el texto sobre el gravamen. c.?queijeiro

La venta de participaciones de lotería de Navidad, además de un clásico, es uno de los pilares económicos de miles de colectivos. Este año, las aguas anduvieron y aún andan revueltas a la hora de confeccionar las papeletas. ¿Por qué? La realidad es que en este ejercicio cambiaron un poco las cosas, porque, por primera vez, se aplicará una retención fiscal del 20 % a los premios que excedan de 2.500 euros y, por tanto, es aconsejable hacer constar esta cuestión en las participaciones para evitar que el que las compra piense que va a cobrar siempre el importe íntegro del premio. Pero el problema va más allá. A cuenta del cambio, se formó una bola de nieve, surgieron informaciones contradictorias y muchos colectivos se vieron envueltos en una nube incertidumbre que todavía hoy cuesta despejar.

El embrollo empezó cuando se hizo pública una circular de Loterías y Apuestas del Estado en la que se indicaban las normas para hacer las papeletas. Según esta entidad, lo único que se pretendía era recordar la normativa ya existente e indicar que este ejercicio se antoja necesario incluir en las papeletas un texto que advierta del nuevo gravamen, ya que una persona a la que le tocan 200 euros en una participación podría pensar que está exenta de la retención, pero se equivoca si lo que se premia es el décimo que sustenta la papeleta y este tiene un premio superior a 2.500 euros.

Larga lista de requisitos

Nadie captó bien la circular de Loterías. Lo que se tradujo de la misma, y que algunos loteros sostienen que era lo que en realidad pretendía Loterías, fue que este año era necesario que los colectivos pidiesen autorización para hacer participaciones, que no podían incluir un donativo o recargo superior al 20% del valor de la papeleta y toda una ristra más de requisitos.

Aunque a muchos colectivos les pasó desapercibida esta situación, a otras asociaciones, como por ejemplo a algunas de Barbanza, sí las tuvo en vilo e incluso pensaron en abortar la venta de papeletas. La lluvia de críticas a nivel nacional fue grande y Anapal, una asociación que aglutina a loteros de toda España, actuó de correa de transmisión. A través de Internet iba dando cuenta del problema y del varapalo económico que podría suponer para el Estado que los colectivos dejasen de hacer participaciones.

El caso es que Loterías acabó sacando una segunda circular. Indicaba que toda esa larga lista de requisitos era exclusivamente para las asociaciones benéficas o de utilidad pública, entendiéndose por ellas organizaciones casi siempre de carácter nacional, como Cruz Roja o la Asociación de Lucha contra el Cáncer. Y que sobre el resto de las participaciones Loterías no tiene competencia alguna, que se basan en una relación de confianza entre quien las emite y quien las adquiere.

Loterías no deja claro si eso significa que da igual poner o no en todas esas papeletas que no son de su competencia la advertencia sobre la retención fiscal -en las que tiene bajo su control, sí obliga a citarlo-. En la calle circulan participaciones con un texto tipo «os premios superiores a 2.500 euros por décimo terán unha retención do 20 %, por enriba do importe anterior, que será prorrateada en estas participacións na proporción correspondente ao seu valor nominal». Y otras que no dicen nada. Una pregunta flota en el aire: ¿Tendrán problemas con sus compradores quienes venden las segundas si les tocan premios de más de 2.500 euros?

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