Yo también tengo un papamóvil

Bergoglio ha puesto de moda el cuatro latas, pero el cura de Palmeira le lleva 25 años de ventaja. Cientos de gallegos los conservan todavía

m. hermida
redacción / la voz

Nunca ha sido tan fácil conducir un papamóvil. Desde que Jorge Mario Bergoglio aceptó el cuatro latas blanco fabricado en 1984 y con 300.000 kilómetros que le regaló un cura de Verona se cuentan por cientos los panaderos, lecheros y carniceros gallegos que pueden presumir de vehículo papal. Sí, porque, aunque el durísimo Renault 4 se fabricó en España entre 1961 y 1992, fue tan utilizado por estos profesionales para transitar por las maltrechas corredoiras del terruño que todavía sobreviven cientos de vehículos.

«Xa vin que o papa se converteu no cura de Palmeira», sentencia con fina ironía Ricardo Villaverde, sacerdote de esta parroquia de Ribeira. A sus 87 años lleva un cuarto de siglo aferrado a su cuatro latas -blanco celestial, como el del pontífice-, así que razones no le faltan para presumir de iniciativa. Y eso que lo heredó de una prima, así que ni se saben los años que ha cumplido el coche. El caso es que Francisco se pasea por el Vaticano con el mismo automóvil con que él enfila las curvas barbanzanas. Bueno, en apariencia, porque Villaverde ya encontró la diferencia: «O do papa ten 300.000 quilómetros, e este, 167.000, así que... non son iguais, eh», matiza.

Villaverde tiene otro vehículo para largas distancias, pero para trayectos cortos no cambia su cuatro latas. «Vai fenomenal, soamente quedou tirado unha vez, na Pobra, e porque eu me deixei as luces acesas, que el non tivo culpa». Se ríe, pero recupera la seriedad al preguntarle por sus reflejos al volante. «¿Eu? Téñoos todos». Duda algo más de los de su jefe en Roma; no porque lo vea mal, sino porque «non é fácil conducir coa cabeza chea de todas as ocupacións que ten». Con todo, le augura un gran rendimiento a su nueva adquisición.

Además del coche de los pescaderos y panaderos, el Renault 4 fue en Galicia «o dos curas», dice Francisco Méndez, de O Ceao (Lugo), que lleva desde los 11 años «metido nun taller». «O usaban moito porque andaban polas aldeas en pistas moi malas e por iso querían coches altos, polos baches. Tiven moitos clientes curas con ese automóbil». Del que posee el papa cree que «non o vai dar acabado».

Y mientras Renault se piensa si le interesa sacar una edición Bergoglio de su mítico turismo familiar, el cuatro latas se revaloriza día a día. Méndez lo compró por 700 euros y ahora lo tiene a la venta, «pero non o dou por menos de 3.500».

También mecánico, Luis Sánchez Pereira conserva dos Renault 4: uno blanco de 26 años y otro rojo, de 23. Los compró porque, de chaval, solía ir en el del padre de un amigo. «Bajando a Allariz alcancé con el mío los 161 por hora. Nada, unos metros», matiza. La Guardia Civil lo paró, pero por lo mucho que se inclina el coche en las curvas. «Vostede é moi novo e andivo pouco en catro latas. Isto non envorca», le espetó a un agente. Respecto a Bergoglio, todos son elogios para su papamóvil: «Son hierros eternos, no los va a acabar». Y si le saca los asientos, como Luis, se lo podría llevar incluso de vendimia.

Gris militar y con tres marchas, el cuatro latas de los hermanos Luis y José Pereiras fue uno de los primeros en llegar a Galicia, en 1966. Heredaron de su tío Manuel esta reliquia de 850 cc y 36 caballos con la que han hecho «viajes épicos a Lisboa», recuerda Luis. A su pariente le costó «110.000 pesetas». Toda una fortuna entonces.

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