Amos del cielo con los pies en la tierra

Los mejores aeromodelos y los pilotos más experimentados exhiben todo su potencial

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25/08/2013 07:00 h

Como dice el bilbaíno afincado en Vigo Andoni Gorriñobeaskoa, que tiene un currículo deportivo tan largo como el apellido, «hay que diferenciar entre aviones tripulados y aeromodelos, pero todos son aviones». A Andoni, cinco veces campeón de España en vuelo a vela (sin motor), el gusanillo le entró a los diez años, cuando su tío le regaló un aeromodelo y le acercó el cielo. En la pista de Cerceda, gestionada por el Club de Vuelo Deportivo As Gaivotas que preside Miguel Ángel García, el vizcaíno puso la inercia a sus órdenes varias veces.

La cuarta edición del Centollo Meeting, uno de los encuentros aéreos más importantes de cuantos se celebran en verano en Galicia, sigue hoy. Por ese cielo especial que tiene chimenea de serie al fondo volarán algunas de las maquetas y aeromodelos más impresionantes de la península, verdaderas obras de ingeniería a escala que dominan pilotos como Raúl Lozano, Isidro Bailly o Pepe Cano y su hijo Víctor, de ocho años.

En los últimos años, el aeromodelismo ha evolucionado tanto que cualquiera que no esté al día se quedará con la boca abierta. Y ya no solo por la precisión de las figuras que son capaces de hacer usando los pulgares (loopings, toneles, vuelo invertido, caída de ala, vuelo a cuchillo...) sino por las características de los propios aparatos. Los jets (no les gusta demasiado que se les llame reactores, aunque lo son), propulsados por turbinas, han llegado al aeromodelismo para quedarse. O para estrellarse: Tanto Raúl Lozano como Pepe Cano, ambos experimentadísimos y con muchas horas de vuelo, perdieron cada uno un jet realizando arriesgadas acrobacias en el aire. Pero en este mundo, como en el de las motos, solo hay dos tipos de piloto: los que se cayeron y los que se van a caer; va en el oficio.

Jose Lumbreras, que construye sus propios aviones a partir de materiales que se pueden comprar en cualquier parte, destaca el interés de una actividad que une disciplinas como la aeronáutica, la mecánica, la electrónica... Cuentan los pilotos del Centollo que, aunque volar jets no es barato, sí es posible iniciarse en el aeromodelismo con aviones de cien euros. «Pero no recomiendo a nadie que empiece solo, sino que vaya a un club y se deje asesorar, es la manera de aprender y no frustrarse en la primera caída», dice Andoni.

En Cerceda se pueden ver aeromodelos a reacción que superan incluso ese precio. En este mundo, el límite es el horizonte.

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