Con la mirada puesta en el firmamento

Esta noche se podrá gozar ya de las Perseidas, cuyo apogeo será mañana y el lunes


Con su puntualidad habitual, las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo regresan un agosto más para atraer la atención de los aficionados a la astronomía, pero también de todos aquellos que quieran disfrutar de una experiencia gratuita y celestial.

En los últimos días ya se han dejado ver en el firmamento las primeras estelas formadas por el polvo de la cola del cometa Swift-Tuttle al entrar en contacto con la atmósfera de la Tierra. La noche del jueves la frecuencia de entrada fue de 30 meteoros por hora, cifra que ayer creció hasta rondar los 60 y continuará aumentando está madrugada. El apogeo llegará durante la noche del domingo al lunes y del lunes al martes, cuando habrá la posibilidad de ver unas 100 estrellas fugaces por hora. Después comenzará a mermar la intensidad de este fenómeno, pero sin dejar del todo los cielos hasta el próximo fin de semana.

A diferencia de lo ocurrido hace un año, esta vez la meteorología se ha aliado con las Perseidas para facilitar su visión, puesto que la previsión es que los cielos despejados reinen en toda Galicia. Incluso la Luna se cuidará de entorpecerlas con su brillo: está en cuarto creciente y se ocultará pronto.

Desde las primeras horas de la noche, las estrellas fugaces comenzarán a hacer acto de presencia por el noreste, coincidiendo con el punto por el que asomará la constelación de Perseo -de ahí, uno de los nombres de estos meteoros- e irán ascendiendo juntas por el firmamento hasta el amanecer, según explica el astrofísico Borja Tosar. Este experto, que guía estos días varias de las actividades gratuitas organizas por toda Galicia para ver la lluvia de estrellas, apunta también que el primer consejo para disfrutar de ellas es alejarse de la contaminación lumínica de las ciudades y buscar zonas de cielo oscuro, aunque quien no pueda cumplir esta recomendación también tendrá la posibilidad de atisbarlas.

Algo de ropa de abrigo para paliar el descenso nocturno de las temperaturas, una hamaca, una silla reclinable o cualquier otro asiento que permita tumbarse mirando hacia lo alto, algún tentempié «y algo de compañía» completan el equipamiento básico para entregarse a la contemplación. «No hay excusa tecnológica para no disfrutar de este espectáculo», añade Tosar, puesto que a diferencia de lo que ocurre con otras observaciones astronómicas, los prismáticos y telescopios dificultan la localización de los meteoros al reducir el área de visión a una zona muy pequeña.

Quien se anime a gozar de las estrellas hasta poco antes del amanecer tendrá además una recompensa añadida: disfrutar de la visión de Marte y Júpiter muy próximos y acompañados por Orión.

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