La bombilla tradicional se retirará mañana para siempre del mercado

Las clásicas de bajo consumo serán sustituidas en el futuro por las led

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Un programa municipal permitió cambiar en Ferrol las bombillas viejas por las de bajo consumo. c. carballeira

Es un adiós definitivo. Después de más de cien años de vida, las bombillas incandescentes, las tradicionales de filamento, pasarán a la historia a partir de mañana. Ya no se pondrán comprar en ningún establecimiento. Nochevieja es la fecha límite para su desaparición, cumpliendo así el calendario aprobado por la Unión Europea para la supresión progresiva de este tipo de lámparas. El proceso se inició con la retirada de la venta de las bombillas de 100 vatios en el 2009; luego continuó con las de 60, en el 2010, y las de 40, en el 2011. Ahora se cierra el círculo con las de 25 vatios.

¿Por qué se pone fin a un invento que revolucionó la vida cotidiana y que tiene un coste asequible para el bolsillo? Porque su nivel de eficiencia energética es muy precario. Prácticamente toda la energía que consume la utiliza para producir calor, ya que solo un 5 % se convierte en luz. Una lámpara de bajo consumo normal dura hasta doce veces más que una tradicional de filamentos y, en el cómputo general, supone un ahorro en luz de algo más de veinte euros al año. Son argumentos más que rotundos que explican el arrinconamiento definitivo de un ingenio inventado por Joseph Swan a finales del siglo XIX y perfeccionado por Thomas Edison en 1879.

Pero en el mundo de la iluminación se está produciendo una auténtica revolución en la que no tardarán en aparecer más cadáveres y, desde luego, con una vida mucho más efímera que la de la lámpara de filamentos. Desde hace algo más de una década, la alternativa son las bombillas de bajo consumo, como las fluorescentes compactas y las halógenas. Estas últimas, que en realidad son una variante de las tradicionales, pero con un mayor rendimiento energético, también tienen los días contados: acabarán desapareciendo a finales del año 2016.

Las de bajo consumo tradicionales aguantarán más, pero probablemente también se vean superadas por las lámparas de tecnología de diodos led, que progresivamente irán incorporando modelos de nueva generación más eficaces y más baratos. «Entiendo que de aquí a no mucho tiempo toda la iluminación será con led. Tardará lo que tardarán los fabricantes en sacar nuevos modelos», vaticina Humberto Michinel, catedrático de Óptica en la Facultad de Ciencias de Ourense que ha desarrollado una lámpara led de última generación que dura 55.000 horas y que ahorran hasta un 80 % con respecto a las de bajo consumo habituales.

Una empresa de Ourense fabricará estas nuevas unidades lumínicas, que en principio se destinarán para el alumbrado público con una producción ajustada a la demanda.

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