El ritual de las doce uvas nos conduce, cada doce meses, a un nuevo año cargado de buenos propósitos y promesas destinadas a conseguir que nuestra vida sea un poco mejor. No es fácil reunir la fuerza de voluntad suficiente para cumplir lo planeado. Y menos aún tras el cansancio y la resaca del primer día del año. Pero algunos «héroes» lo consiguen. Estas son algunas de las promesas más comunes.
Dejar de fumar
El nuevo año es el acontecimiento que muchos escogen para darle un respiro a los pulmones. Clases de relajación, parches y chicles de nicotina, cigarrillos electrónicos... Hay numerosos caminos para hacer más llevadero el abandono del tabaquismo. Eso sí, ni se te ocurra salir a tomar el aire en la fiesta de año nuevo. Será el principio del fin.
Hacer deporte
Cenas de empresa, Nochebuena, Navidad, las tapas con los amigos... En estas fechas reaparecen esos kilos que se mantienen a raya durante el resto del año. Pese al frío, el año nuevo puede ser el momento preciso para comenzar a ponerse en forma. Correr al aire libre ayuda a alejar el estrés. Para los más frioleros, están los gimnasios y las piscinas. Y aunque al principio uno llegue a la cama muy cansado, a la larga se agradece el ejercicio.
Comer sano
Aún queda por delante la comida de año nuevo y el roscón de Reyes, pero se puede empezar a organizar la dieta. Frutas, verduras, hortalizas, legumbres, y pescados a la plancha entran en la lista de la compra. Fuera patatas fritas, hamburguesas, bollería, etc.
Ahorrar
Si aún queda algo en la cartera tras la subida del IVA, la gasolina, el copago en las recetas y la eliminación de la paga extra, es posible conservarlo.
Para ello, se puede empezar por aplicarse otros propósitos (no comprar tabaco). Pasear por un parque, en vez de por el centro comercial, también puede ayudar a mantener a raya las tentaciones.
Encontrar trabajo
Posiblemente, el propósito más difícil. Porque no depende de uno mismo (en la mayoría de casos). Confiando en que 2013 sea mejor, es el momento de empezar con el bombardeo de currículos y/o hacer la maleta, si aquí no es posible ganarse la vida. Si uno quiere, puede.
Ser mejor persona
En tiempos de irritación y desencanto colectivos, no estaría mal que cada uno intentase mejorar su pedacito de mundo. Un «buenos días» y un «gracias» nunca están de más. Hay muchas personas, instituciones y ONGs que necesitan más ayuda que nunca. Se le puede quitar tiempo al sofá y dárselo a alguien que lo necesita más.
Leer más
Encomendarse a la lectura nunca es una pérdida de tiempo y tiene pocas contraindicaciones. Nos enriquece culturalmente, desarrolla la capacidad de razonamiento y reflexión y nos permite conocer otras realidades sin movernos de la silla. Una buena idea para cumplir el propósito es hacerse una lista de libros para leer en este año.
No dejar todo para el último día
Propósito especial para estudiantes, aunque también aplicable al resto de la gente. Curso tras curso, año tras año, vivimos tranquilamente y sin prisas hasta el día previo al examen o a la entrega del trabajo o proyecto. Es recomendable (otra cosa es cumplirlo), hacerse un plan diario, y realista, de tareas para que no nos pille el toro.
Aprender un idioma
Hace unos años, era más una afición que una necesidad, pero ahora se está convirtiendo en tarea obligada. El nuevo bum de la emigración ha reactivado el interés por los idiomas. El inglés ha pasado a un segundo plano. Ahora se llevan el alemán, el portugués o el chino.