La prevención del sida, de otras enfermedades de transmisión sexual y de los embarazos no deseados está a punto de conseguir un avance sustancial.
Investigadores del Population Council de Nueva York y de la Universidad Rockefeller de esta ciudad, con la colaboración de científicos de otros centros, han desarrollado un anillo vaginal que puede proteger a los monos del virus de inmunodeficiencia simia, o VIS. De la misma manera, este anillo puede convertirse en una manera efectiva de prevenir enfermedades de transmisión sexual en las mujeres, aseguran los autores del estudio que recoge este avance, publicado en la revista Science.
El trabajo es uno de los primeros pasos en esa dirección. Tras su experimentación en los simios con resultados positivos, los expertos buscan ahora desarrollar un anillo vaginal que prevenga el VIH, el virus del papiloma humano (VPH) o el herpes, además de los embarazos no deseados.
La investigación sostiene que introduciendo microbicidas (generalmente, en forma de gel) en el anillo vaginal se puede frenar a los virus. La científica Rachel Singer y sus colegas probaron a introducir en los anillos vaginales de los monos un microbicida llamado MIV-150 y según comprobaron posteriormente, el anillo protegió de una manera significativa a los animales de la infección del virus de inmunodeficiencia simia.
Protección y anticoncepción
El anillo, que está fabricado con etileno vinil acetato o silicón, unos elementos que también se utilizan en el desarrollo de prótesis y de otros elementos plásticos, libera un flujo constante de MIV-150 que penetra en los tejidos de la zona unos 30 minutos después de su inserción.
El equipo descubrió que, a diferencia de otros geles que contienen MIV-150, este anillo funciona incluso cuando es insertado después de la exposición al virus.
Las dosis utilizadas en la investigación con simios fueron más altas que las que habrían sido utilizadas en mujeres. En cualquier caso, estudios anteriores muestran que dosis más bajas de MIV-150, en combinación con otros fármacos, pueden ser incluso más efectivas contra las infecciones de transmisión sexual. Según los investigadores, proporciones más pequeñas de MIV-150 también podrían ser efectivas por sí solas, aunque con menores posibilidades de éxito.
El objetivo primordial de los investigadores es conseguir un solo anillo que, cargado con diferentes fármacos, pueda prevenir contra el sida, contra las enfermedades de transmisión sexual y contra los embarazos no deseados. Como sucede con los anillos vaginales utilizados para la anticoncepción, son las propias mujeres las que se insertarían los anillos.
Los científicos creen que el aparato puede permanecer hasta tres meses después de su colocación sin que recesite ser reemplazado.