«¡Primero, nos tiene que venir el sol!», bromea el farmacéutico Antonio Torres a la hora de aportar algunas recomendaciones para disfrutar de los codiciados rayos. Es uno de los dilemas de la época estival -¿más factor de protección, menos?- y, por lo que parece, los gallegos tienen bien aprendida la lección.
Al adquirir la crema en farmacia, suelen apostar por niveles altos, entre 30 y 50. Torres lo atribuye a que, quizás, el colectivo que pide la opinión de los profesionales para comprar sus productos sea el más sensibilizado con la necesidad de una exposición responsable al sol, o bien aquel que tiene algún tipo de problema en la piel. No obstante, y coincidiendo en que esos índices son los más solicitados, el dermatólogo Eduardo Fonseca explica que, aunque los fotoprotectores se compren en otro tipo de establecimientos (supermercados, por ejemplo), «la gente suele saber lo que quiere, protegerse. Además, todas las presentaciones farmacológicas, independientemente de donde se adquieran, son válidas». «En farmacia, el mínimo a la venta es el 15», completa Torres. El factor más adecuado varía en función de los tipos de piel: el más alto (50+, que desde hace dos años aglutina a los que eran 60 u 80) sería necesario para los individuos de tez blanca, los pelirrojos o aquellos que tengan pecas.
Da igual que sea en espray o en crema: «Cada formato tiene su razón de ser y, bien usados, sirven por igual», dice Fonseca. Existen fotoprotectores para cada tipo de piel (grasa, menos grasa...) e incluso protección solar para el pelo.
Mitos y tecnología
Hay falsas creencias. Una de ellas: «Que debajo de una sombrilla o en el agua no te quemas, pero no es así, porque la arena y el mar también reflejan la luz solar y la radiación», señala el farmacéutico. Tampoco es cierto que «si caminas, aunque vaya dándote el aire, no te quemes o que si el día está nublado no es necesario protegerse». De hecho, apunta que personas con alergias solares pueden verse afectadas con solo salir a la calle o a tender la ropa.
Actualmente, existen aplicaciones para teléfonos que miden el nivel de radiación en cada momento. «Supongo que serán igual de válidas que las que predicen el tiempo», dice Torres.