Las autoridades judiciales vaticanas decidieron ayer prorrogar unos días la detención del mayordomo del papa Benedicto XVI, el italiano Paolo Gabriele, arrestado el pasado 24 de mayo bajo la acusación de robo de documentos secretos de la Santa Sede con agravantes, según informó el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.
Tras cumplirse el plazo de detención cautelar, de cincuenta días de duración, el juez instructor, Piero Antonio Bonet, decidió prolongar el plazo con el propósito de recoger otros testimonios en los próximos días y practicar interrogatorios formales a Gabriele, «los cuales se realizarán en unos diez días», precisó Lombardi.
Gabriele, de 46 años, fue acusado de robo de documentos con agravantes tras su detención con escritos confidenciales y correspondencia privada del Papa y de su secretario personal, Georg Gäswein, por lo que se expone a una condena de entre 1 y 6 años de cárcel. Por el momento es el único detenido por el caso y no se descarta que cuente con cómplices, por lo que podría ser acusado, además, de asociación para delinquir y revelación de secretos políticos y, por consiguiente, la pena de cárcel podría aumentar.
En cuanto al estado de salud del acusado -varios medios de comunicación especularon con un desgaste de sus facultades psíquicas-, el portavoz del Papa contó que Gabriele se encuentra «sereno y obtiene consuelo con el rezo». El acusado era uno de los pocos laicos con acceso al apartamento privado de Benedicto XVI y fue nombrado mayordomo en el 2006.
La imagen del Vaticano resultó muy dañada por la filtración e incluso abrió un debate sobre el liderazgo del papa.