investigación

Biólogos de la Universidade da Coruña descubren una nueva especie de navaja en Terranova

La nueva especie de molusco bivalvo marino ha sido bautizada como Ensis terranovensis

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Se llama Ensis terranovensis, vive en Terranova (Canadá) y puede llegar a medir hasta 18 centímetros. Nada raro tratándose de una navaja, pero lo que la convierte en excepcional es que se trata de una especie única que hasta el momento había permanecido oculta a los ojos de la ciencia. Ahora ha visto la luz gracias a un análisis genético realizado por biólogos de la Universidade da Coruña y de la empresa AllGenetics, surgida también en el ámbito de la institución académica, en un proyecto conjunto realizado con la Universidad de Aarhus (Dinamarca). La confirmación posterior realizada por taxónomos que estudiaron su morfología tampoco ofrece dudas: es una especie nueva.

El hallazgo fue casual y ocurrió cuando los biólogos estaban analizando muestras de la especie Ensis directus de ambos lados del Atlántico. Esta es, en origen, una variedad propia de Estados Unidos y Canadá, pero que desde hace más de treinta años se ha instalado en las costas europea, desde el momento en que su presencia fue localizada en Alemania a finales de los años 70. Los investigadores querían descubrir si existía alguna diferencia entre una y otra, pero lo que acabaron encontrando fue algo nuevo. «Genéticamente y morfológicamente, aunque las diferencias son muy pequeñas, es una nueva especie», explica el investigador de la Universidade da Coruña y creador de AllGenetics Joaquín Vierna. La mayor sorpresa fue su gran tamaño, ya que, por lo general, las nuevas variedades son prácticamente microscópicas.

Pero si Ensis terranovensis permanece aún en Canadá, no ocurre lo mismo con la Ensis directus, que continúa su expansión por Europa, desde Noruega hasta Francia. Los últimos estudios indican que incluso acorrala a Galicia, ya que fue detectada en Gijón por biólogos de la Universidad de Oviedo. Lo que se desconoce es si podrá llegar a desplazar a las especies locales, la mayoría también del género Ensis, pero distintas. «No sabemos si esto va a ocurrir o no, pero lo que sí sabemos es que se ha adaptado muy bien a las aguas europeas», apunta Vierna. Y también es comestible.