El vertido de Asturias activó el plan nacional anticontaminación

El fuel procedente de una térmica ya alcanza siete kilómetros de litoral

Valoración Con: 1 estrella 2 estrellas 3 estrellas 4 estrellas 5 estrellas   votos ¡Gracias! Envíando datos... Espere, por favor.
Los operarios recogen las manchas de chapapote que llegaron a cinco playas asturianas. Juan gonzález efe

El vertido de diez toneladas de fuel procedente de la rotura de una tubería de la central térmica de Aboño se ha extendido a lo largo de siete kilómetros de la costa de Asturias, en el municipio de Carreño, situado en las cercanías de Gijón. La mancha ha llegado a la costa en forma de capas de hidrocarburo y galletas de chapapote, aunque el grueso de la contaminación todavía se mantiene en el mar, donde se están llevando a cabo las labores de vigilancia y limpieza a cargo de las embarcaciones Concepción Arenal, que tiene su sede en el puerto de A Coruña, de la salvamar Ricel y de la lancha de limpieza Figar del puerto de Gijón. El operativo se completa con otras embarcaciones y con la vigilancia de los helicópteros de bomberos y el Helimer 203.

El Gobierno de Asturias activó ayer en un primer momento el Plan de Contingencia por Contaminación Marina Accidental (Placampa), un protocolo regional de actuación previsto para movilizar medios humanos y materiales en caso de desastres ecológicos. Para reforzar el operativo se puso en marcha poco después el Plan Nacional de Contingencias Anticontaminación. Sin embargo, fuentes de Fomento aseguran que se trata de un vertido localizado y que no es previsible que vaya a adquirir una dimensión mayor, pese a lo cual continuará en marcha tanto el dispositivo desplegado en el mar como en tierra para la recogida del fuel en la costa.

Las cinco playas en las que se prohibió el baño el pasado martes, cuando se inicio el derrame, también permanecerán cerradas. Mientras tanto, los esfuerzos se centraban ayer en evitar que la mancha marina de hidrocarburos, constituida por irisaciones con galletas de chapapote, entrase en el puerto de Candás y en la playa de la Palmera, donde se dispusieron barreras anticontaminación de 150 y 200 metros, respectivamente. «Se ha desplegado un dispositivo importante, pero esto no es ningún Prestige», explicaron fuentes de Fomento. Y es que el fantasma de una marea negra como la que asoló la costa gallega hace diez años ha sobrevolado entre los vecinos y pescadores de Carreño, un municipio cuyas playas también se vieron afectadas con los restos del chapapote que les llegó de Galicia. Temen su impacto en el turismo y en la pesca. «La primera imagen que recuerdas es la del galipote del Prestige. Las manchas eran iguales, de la misma forma», explicó el alcalde del municipio asturiano, Ángel Riego.

La pesca, parada

En principio no parece probable que la mancha vaya a tener una gran dispersión e impacto, aunque todo puede depender del viento. Los pescadores tenían su puerto base, el de Candán, cercado por un cordón dispuesto de lado a lado para evitar la entrada del chapapote. Aún no saben cuándo podrán volver a faenar. Ayer por la tarde, la mancha de hidrocarburos había superado la zona de la escollera.

Greenpeace, por su parte, pidió el cierre de la central térmica de Aboño, propiedad de HC Energía, que fue donde se inició el derrame de fuel después de la rotura de una tubería.